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Luz y Caballero, José de la

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José de la Luz y Caballero (La Habana, 11-7-1800-Id., 22-6-1862). Comenzó sus estudios de latinidad y filosofía en el Convento de San Francisco y recibió la primera tonsura y las órdenes menores. Graduado de Bachiller en Filosofía (1817), prosiguió en el Colegio Seminario de San Carlos bajo la dirección del Pbro. José Agustín Caballero, tío de su madre, hasta graduarse de Bachiller en Leyes (1820). Tras abandonar los hábitos, ocupa la cátedra de filosofía del Seminario desde septiembre de 1824. En 1828 embarca a Estados Unidos y, al año siguiente, hacia Europa (Inglaterra, Escocia, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Francia, Alemania, Suiza, Austria e Italia). Durante estos viajes conoció a Longfellow, Tiknor, Walter Scott, Cuvier, Michelet, Humboldt, Goethe; además, adquirió los aparatos e instrumentos para el Gabinete de Física y el Laboratorio Químico del Seminario y publicó en París, bajo el seudónimo de Un habanero, su traducción del Viage [sic] por Egipto y Siria durante los años de 1783-85 (París, Imprenta de J. Didot, 1830. 2 T.), de C. F. Volney. De regreso en La Habana, colaboró en la Revista Bimestre Cubana (1831-1834) junto con Saco y Del Monte, en El Mensagero [sic] Semanal (Nueva York, 1831), en el Diario de La Habana (1833-1841) y en las Memorias de la Sociedad Patriótica (1838-1841), además de participar en el frustrado proyecto de establecer una Academia Cubana de Literatura. Inclinado a la enseñanza, presentó un amplio proyecto, también fallido, para la creación de un Instituto Cubano que fuese una escuela práctica de ciencias. Ordenado el destierro de José Antonio Saco, fue Luz quien redactó su Representación al general Tacón en 1834. Se le encargó la dirección del Colegio de San Cristóbal (llamado también de Carraguao), en el cual pidió licencia para inaugurar una cátedra de química y ofreció un curso de filosofía de 1834 a 1835. Fue vicedirector de la Sociedad Patriótica en 1834 y director en 1838 y en 1840. Se graduó de abogado en la Audiencia de Puerto Príncipe (1836). Polemizó sobre cuestiones filosóficas con Domingo del Monte, el Presbítero Francisco Ruiz, Manuel Costales y los hermanos Manuel y José Zacarías González del Valle, y con Pedro Alejandro Auber sobre problemas de matemática (1832-1833). Polemizó también con varias personas a propósito de la subasta del Camino de Hierro de La Habana a Güines, compañía de la que fue secretario (1839). En 1841 se le nombró vocal suplente de la Junta de Población, socio correspondiente de la Academia de Buenas Letras de Barcelona y vocal de una comisión encargada de realizar su proyecto de un Instituto Cubano. En 1842 logró revocar la expulsión de la Sociedad Patriótica del cónsul inglés David Turnbull, sospechoso a las autoridades por sus ideas abolicionistas. En 1843 embarcó hacia Nueva York y, más tarde, hacia París. Regresó en el otoño de 1844 para responder directamente a los cargos sobre su participación en la llamada Conspiración de la Escalera. Su causa fue sobreseída. En enero de 1848 fundó el Colegio del Salvador, donde implantó modernos métodos de enseñanza y las famosas «pláticas de los sábados». Luz y Caballero publicó folletos anuales de Exámenes generales, primero del Colegio de San Cristóbal de La Habana, y posteriormente del Colegio del Salvador, en los que solía incluir sus «Elencos», uno de los cuales, el de 1850, fue reproducido varias veces hasta 1859. Otras publicaciones periódicas en las que colaboró fueron Faro Industrial de La Habana (1844) y Revista de La Habana (1853-1854). Al regreso de su primer viaje a Europa dio a la imprenta un Testo [sic] de lectura graduada para ejercitar el método explicativo (La Habana, Imprenta del Gobierno por S. M., 1833), del cual solo salió el libro primero; en 1937 se realizó una nueva edición, con un prólogo de José Manuel Pérez Cabrera (La Habana, Publicaciones de la Secretaría de Educación). Tradujo del alemán Dos memorias acerca de la epidemia impropiamente llamada cólera-morbo (La Habana, Palmer, 1832), de H. Blumethal y Ratke. Las cartas enviadas a Luz por distintos escritores fueron recogidas en De la vida íntima. T. 2. Prólogo por Elías Entralgo. La Habana, Editorial de la Universidad de La Habana, 1949 (Obras de José de la Luz y Caballero, 8). Usó los seudónimos Un habanero, El mismo, Fairplay, Un amante de la verdad, El justiciero, Filolézes, El amigo de la juventud, El centinela, Il padre Cristóforo, Un aprendiz de Gall, El escolástico.

Diccionario de la literatura Cubana