I

En un catálogo de clásicos las historias se entrecruzan y llevan de un libro a otro. Por ejemplo, el lector que tropiece con la Historia general de las Indias de Francisco López de Gómara tal vez no pueda evitar seguir leyendo otros libros relacionados. La Historia general de las Indias fue escrita en Argelia. Gómara nunca estuvo en el Nuevo mundo. Sin embargo, se informó de muchos acontecimientos militares allí ocurridos y conoció a fondo las intrigas políticas de su época porque era secretario y capellán de Hernán Cortés.

 

Página de una edición anotada por el Inca Garcilaso

 

Éste no solo había conquistado un imperio en América sino que en 1541 invadió Argelia bajo el mandato de Carlos I de España y allí, en una expedición condenada al fracaso, relató a su secretario los pormenores de su hazaña americana.

 

 

II

Más tarde, el Inca Garcilaso de la Vega, quien consideraba ofensivo el libro de López de Gómara, lo increpó en un encuentro fortuito en Valladolid, indignado ante lo que en su opinión era una calumnia a la memoria latinoamericana.

 

 

El «Inca» había ido a España a combatir contra los moriscos rebeldes de La Alpujarra, a finales del siglo XVI. También sirvió poco después, en los ejércitos españoles desplegados en Italia. De modo que, en aquella época, mientras se expulsaba a los moriscos y los judíos de España, llegaban al país los «incaicos» para servir en el ejército más poderoso del mundo.

Curiosamente, el Inca combatió en España contra un Islam, que luchaba por defender sus tradiciones, con la misma fiereza con que él mismo trataba de reivindicar su pasado aborigen.

 

 

III

Libros como la Historia general de las Indias, los Comentarios reales y el Memorial en defensa de las costumbres moriscas, de Francisco Núñez Muley, texto clave para entender la rebelión de los moriscos, muestran las complejas relaciones  étnicas y políticas a que daba lugar, en aquellos tiempos, el imperio hispano.

Creo que de esta situación peculiar, nace también una peculiar manera de leer y entender a nuestros clásicos. Pero ¿cómo llega el lector a conocer estas relaciones y pensar tangencialmente su tradición clásica? Sin duda alguna leyendo, cosa hoy muchas veces quimérica. No obstante, también hoy las nuevas tecnologías nos permiten leer y editar de un modo en que se sugieran estas relaciones sin los pesados, complejos y costosos aparatos críticos de antaño.

La edición post impresa nos permite exponer nuevas relaciones entre los libros, dar un nuevo marco a conflictos y dilemas humanos, como el del Inca Garcilaso. Y espero que los lectores se lo agradezcan al editor sagaz que consiga hacerlo de manera clara y accesible.

Hemos dejado atrás la era de la cultura marcada por la reproductibilidad mecánica y entramos en la era de la cultura marcada por la conectividad.

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