Cartas de relación. Selección

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Descripción

Las Cartas de relación, de Hernán Cortés, son cinco cartas escritas durante siete años y dirigidas al emperador Carlos V de España, y constituyen uno de los testimonios más notables —junto con los Diarios de Cristóbal Colón, la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España de Díaz del Castillo y la Historia de la destrucción de las Indias del padre Bartolomé de las Casas— de ese extraordinario encuentro y, sobre todo, de la mentalidad del Renacimiento. Veinte años después del primer viaje de Colón a las Indias, el 10 de febrero de 1519, tendría lugar el comienzo de la conquista del llamado Nuevo Mundo: Hernán Cortés zarpaba de La Habana hacia la costa mexicana al frente de diez naves, cuatrocientos hombres, dieciséis caballos y algunos cañones y culebrinas. En los dos años siguientes un imperio y su cultura quedarían subyugados. La figura de Cortés se convertiría en el emblema del conquistador y, asimismo, de la crueldad, la barbarie y la astucia. Del convulso encuentro entre la cultura occidental y la azteca, que enfrentó y mezcló a indios y españoles, nacería un nuevo pueblo y una nueva cultura.

“PRIMERA RELACIÓN. Carta de Veracruz
Muy Altos y Muy Poderosos, Excelentísimos Príncipes, Muy Católicos y Muy Grandes Reyes y Señores:
Bien creemos que Vuestras Majestades por letras de Diego Velásquez, teniente de almirante en la isla Fernandina, habrán sido informados de una nueva tierra que puede haber dos años poco más o menos que en estas partes fue descubierta, que principio fue intitulada por nombre Cozumel y después la nombraron Yucatán sin ser lo uno ni lo otro, como por esta nuestra relación Vuestras Reales Altezas mandarán ver. Porque las relaciones que hasta agora a Vuestras Majestades desta tierra se han hecho, así de la manera y riqueza della como de la forma en que fue descubierta y otras cosas que della se han dicho, no son ni han podido ser ciertas, porque nadie hasta agora las ha sabido, como será ésta que nosotros a Vuestras Reales Altezas enviamos. Y trataremos aquí desdel principio que fue descubierta esta tierra hasta el estado en que al presente está porque Vuestras Majestades sepan la tierra que es, la gente que la posee y la manera de su vivir y el rito y ceremonias, seta o ley que tienen, y el fruto que en ella Vuestras Reales Altezas podrán hacer y della podrán recibir y de quién en ella Vuestras Majestades han sido servidos, porque en todo Vuestras Reales Altezas puedan hacer lo que más servidos serán. Y la cierta y muy verdadera relación es en esta manera:
Puede haber dos años poco más o menos, Muy Esclarecidos Príncipes, que en la ciudad de Santiago, que es en la isla Fernandina, donde nosotros hemos sido vecinos en los pueblos della, se juntaron tres vecinos de la dicha isla, y el uno de los cuales se dice Francisco Fernández de Córdoba y el otro Lope Ochoa de Cayzedo y el otro Cristóbal Morante. Y como es costumbre en estas islas que en nombre de Vuestras Majestades están pobladas de españoles de ir por indios a las islas que no están pobladas de españoles para se servir dellos, envían los susodichos dos navíos y un bergantín para que de las dichas islas trajesen indios a la dicha isla Fernandina para se servir dellos. Y creemos, porque aún no lo sabemos de cierto, que el dicho Diego Velásquez, teniente de almirante, tenía la cuarta parte de la dicha armada. Y el uno de los dichos armadores fue por capitán de la armada, llamado Francisco Fernández de Córdoba, y llevó por piloto a un Antón de Alaminos, vecino de la villa de Palos. Y a este Antón Alaminos trajimos nosotros agora también por piloto, y lo enviamos a Vuestras Reales Altezas para que dél Vuestras Majestades puedan ser informados.”

Edición de referencia: Editorial Nueva España, 1945.

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