Hombres sin mujer

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Descripción

Hombres sin mujer es junto a El ángel de Sodoma una de las primeras novelas cubanas de tema homosexual. Relata la vida erótica de unos presidiarios, y sus conflictos afectivos. Carlos Montenegro explora los ánimos de sus personajes, atrapados en una atracción trágica cuyo desenlace se anuncia desde el inicio. En 1936, en la Revista Mediodía había aparecido un capítulo de la novela titulado «El baile del guanajo», que provocó el cierre de la revista durante tres meses y un proceso judicial bajo la acusación de «pornografía y propaganda subversiva». El prefacio de la novela afirma que esta pretende denunciar la crueldad de las condiciones de vida en el presidio. De ahí el espíritual naturalista y crudo de Hombres sin mujer, en que el espacio carcelario es captado con un lenguaje duro marcado por los diálogos directos.

“El negro Pascasio Speek abrió los ojos, estiró brazos y piernas violentamente, hasta el calambre, y tornó a quedarse inmóvil, recostado contra la pared al pie de la cual estaba sentado. Un segundo después bostezó, e impedido de escupir en el suelo, porque el reglamento lo prohibía, se tragó la saliva, pastosa por la hora de sueño que acababa de descabezar, mientras se disponía a encender un cigarro. Con éste en una mano y el fósforo en la otra se quedó rondando la inconsciencia; los párpados se le fueron cerrando poco a poco, y la cabeza comenzó a declinar sobre su hombro izquierdo, hasta que, perdida la gravedad, se le cayó de golpe contra el pecho, espantándole la modorra. Se sacudió, volvió a estirarse y, chasqueando la lengua, encendió el cigarro, al que dio una profunda chupada.
Mientras guardaba el fósforo usado en la misma caja de donde lo había extraído, dejó escapar lentamente el humo, que se elevó en una columna simple, en la calma absoluta del día tropical. A la tercer aspiración, como la ceniza del cigarro ya estaba crecida, se la echó en la palma de la mano y, aplastándola con un dedo, la aventó, soplando sobre ella.
Fue entonces cuando paseó la mirada sin curiosidades por su alrededor. Hacía ocho años que todo estaba igual para él, tan igual, que aun en sueños hubiera podido decir quiénes estaban a aquella hora en el patiecito, quiénes estaban y qué hacían y, tal vez, hasta lo que pensaba cada uno.”

Edición de referencia: La Habana, Editorial Letras Cubanas, 2000.

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