Sonetos de Diego Hurtado de Mendoza

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ISBN ebook9788490076668
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Descripción

Sonetos de Diego Hurtado de Mendoza

Tras muchos viajes, una vida larga y fructífera, murió en Madrid, su ciudad natal. Como otros nobles de su tiempo, don Diego Hurtado de Mendoza fue un verdadero hombre renacentista. Sabía griego, latín, árabe e italiano. Fue diplomático, militar y, sobre todo, poeta.
Entre sus antepasados se cuentan al marqués de Santillana, Íñigo López de Mendoza. Entre sus virtudes, sobresalen su excepcional don de gentes, su arte de la conversación, su carácter franco y abierto y su destreza en las armas.
Tuvo una carrera brillante como diplomático. Fue embajador en Italia y asistió al famoso Concilio de Trento. También fue gobernador en Siena. Diego Hurtado de Mendoza es considerado un gran poeta, lleno de emoción y sencillez, pero grandilocuente en su dominio de la forma.

I

La soledad

Amable soledad, muda alegría,
que ni escarmiento ves, ni ofensas lloras,
segunda habitación de las auroras;
de la verdad primera compañía.

Tarde buscada paz del alma mía, 5
que la vana inquietud del mundo ignoras,
donde no la ambición hurta las horas,
y entero nace para el hombre el día.

¡Dichosa tú, que nunca das venganza,
ni del palacio ves, con propio daño, 10
la ofendida verdad de la mudanza,

la sabrosa mentira del engaño,
la dulce enfermedad de la esperanza,
la pesada salud del desengaño!

II

Sangrienta perdición, yugo tirano,
guerra cruel, origen y osadía
de la injusta primera tiranía
que puso cetro en poderosa mano.

Bárbara ley, tan murmurada en vano, 5
ayudar del morir a la porfía
como si nos costara solo el día,
como si nos sobrara el ser humano.

Mas aunque más, ¡oh, guerra!, estés culpada,
es mayor la de fáciles antojos 10
en bello campo de belleza armada;

no quiero amor, más quiero dar enojos
a la dura violencia de una espada,
que a la blanda soberbia de unos ojos.

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