Antología de Enrique José Varona

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 415
Páginas:140
Portada:Diseño para Brougham, no. 3770. Met Museum
Editor:Salvador Bueno
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Descripción

Antología de Enrique José Varona

 

Fragmento de la obra

El imperialismo a la luz de la Sociología

El Imperialismo
Señor Rector: señoras y señores:
Satisfechos, en verdad, deben sentirse los iniciadores de estas conferencias. Pocas veces hemos visto entre nosotros brotar tan pronto y tan lozana una semilla. En verdad que con discreción y tino singulares, estos iniciadores han sabido, desde los primeros momentos, colocarse en la corriente que hoy impulsa, cada vez más, a los cultivadores de las diversas ciencias que componen la enciclopedia humana, a ponerse en contacto con el pueblo.
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Lo que llamamos hoy «el imperialismo», es un fenómeno muy antiguo al que se ha dado un nombre nuevo; porque debemos entender —por lo menos en el transcurso de esta conferencia—, por «imperialismo», la forma de crecimiento o integración de un grupo humano, cuando llega expresamente a tener la forma de dominación política, sobre otros grupos diversos, de distinto origen, próximos o distantes del núcleo principal.
Cuando un pueblo ha llegado a ciertas condiciones sociales, que enseguida enumeraré, se limita a extender el radio de su acción en la forma de su antigua organización, a depósitos comerciales colocados a gran distancia del territorio nacional o de la metrópoli: acompaña, por lo general, al fenómeno de expansión, el de la dominación política. El pueblo o grupo primitivo conserva, o procura conservar, la dominación sobre aquellos territorios distantes a que ha extendido su influencia y a los que procura llevar sus leyes y su espíritu; entonces, estamos en presencia del fenómeno del «imperialismo». Para comprenderlo, para aclararlo, necesario es que os diga las condiciones indispensables que permiten a un pueblo colocado a esa altura de crecimiento que supongo, desarrollar con éxito su expansión y constituir un imperio. Son tres condiciones indispensables. Primera: crecimiento, aumento y reconcentración de su población. Segunda: un desarrollo económico que permita la acumulación de capitales y su empleo en las distintas empresas que exige la colonización. Tercera y última: una gran cultura superior mental. Sin estas condiciones toda empresa imperial está condenada a fracasar.
Los dos grandes ejemplos, que hasta ahora conoce el mundo, de expansión imperial, han reunido esas condiciones. Como no conocemos lo presente por la luz que nos viene de lo pasado —aunque éste sea un viejo y muy explicable error—, sino que conocemos lo pasado por la luz que nos da lo presente, lo inmediato, lo que nos rodea, en vez de entretener la atención de mis oyentes refiriendo y haciendo ver cómo el gran Imperio Romano realizó, en la forma que le permitía aquella época, estas condiciones primordiales de la expansión imperial, voy por el contrario, a tomar como punto de partida y de comparación el otro ejemplo, porque está a nuestra vista, porque lo da un pueblo que crece a nuestros ojos, y porque su impulso está arrastrando al mundo en el mismo sentido de expansión: me refiero al pueblo inglés.