Antología de Francisco de Miranda

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 245
Páginas:140
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Descripción

Antología de Francisco de Miranda

 

Fragmento de la obra

La sonda de Occracoke, 8 junio 1783
El ocho por la tarde recibimos piloto, pasamos la barra de Occracoke y dimos fondo en la Sonda inmediato a un pequeño lugarejo que está sobre el banco Core y es la habitación de los pilotos que conducen las embarcaciones que llegan a la Barra. Cuantas gentes vinieron a nuestro bordo en el bote del piloto me parecieron sumamente robustos y corpulentos; lo mismo noté en las mujeres y niños que vi después; las gentes del país atribuyen este efecto al alimento que no es más que pescado, ostras y algunos vegetales que cogen en unos pequeños jardines que cerca de las habitaciones cultivan y es cuanta agricultura les he conocido: la gente de mar repugna siempre toda idea de agricultura: el aire del mar creo contribuye principalmente a la salubridad del paraje y no dudo que el pescado compuesto en el simple modo que ellos le comen contribuía a la procreación extraordinaria, pues lo mismo se observa con la gente pobre en Málaga y otros puertos de mar. La Viruela parece que es su enemigo capital, pues antes de llegarse a nuestra embarcación nos hicieron hacer mil protestas de que tal contagio no venía a bordo. Los botes de que se sirven son de una excelente construcción para la mar y así se aventuran largo con todos tiempos; su Construcción y tamaño no se diferencia al parecer de los que usan nuestros navíos de guerra sino en que estos en lugar de popara tienen otra proa de modo que rompen hacia todas partes sin la precisión de virar y que son sumamente ligeros; sus galigos y delgados me parecen también muy diversos: la construcción es tan barata en estos parajes, que por uno de los mejores me pidió el amo ochenta pesos y no dudo que si hubiéramos venido a ajuste lo hubiera dado por setenta.

Newberne. Carolina del Norte, 9 junio 1783
El nueve a las diez de la mañana nos hicimos a la vela en demanda de Newberne y habiendo navegado como cuarenta millas en todo el resto del día y noche por esta sonda que es bastante peligrosa (hace pocos años se perdieron en ella más de sesenta velas mercantes que componían un gran convoy que estaba aquí al ancla; sin que quiera suponerse sería tal vez falta de buenos pilotos, pues lo que hay allí son en mí concepto los más cuidadosos y hábiles que he visto) al siguiente día temprano entramos en el río Neuse y navegando cincuenta millas más sobre él, con viento fresco del N. E. llegamos a las doce y media del día a la ciudad de Newberne, capital de este Estado. Su situación es agradable en la confluencia justamente de los ríos Trent y Neuse, este particularmente es espacioso y su navegación agradable, sus orillas por una parte y otra están cubiertas de cerrado, espeso bosque bastante frondoso y algunas habitaciones con poca agricultura en sus inmediaciones.

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A las cinco de la tarde bajé a tierra y tomé alojamiento en la Taberna de mister Oliver, pagando un peso diario por comida alojamiento &c.; cuyo precio me ha parecido sumamente barato en comparación del aseo y buen trato de alojamiento.
Los principales habitantes que se hallaban allí a la sazón son mister Ogden, mister Blount marqués de Britgney (oficial francés en servicio de este Estado) mister Oram, mister Cooke; mister Seatgreaves, mister Ellis, mister Schilbeack, mister Goff, monsieur Heró, doctor McClure, doctor Halling, mister Johnston monsieur Mayoli &c. me estuvieron a visitar y obsequiaron con la mayor hospitalidad; cuyo buen trato ha durado todo el tiempo de mi residencia; sin embargo, de que sus ideas en general no son aún muy liberales y que el Sistema Social está todavía en mantillas. Las mujeres (con particular las casadas) guardan una reclusión monástica y tal sumisión a los maridos cual no tengo visto jamás: visten con aseo y toda su vida es domestica. Luego que se casan se segregan de toda amistad intima y sus miras tornan enteramente al cuidado de su casa y familia; el primer año de casadas juegan el rol o papel de amantes, el segundo de crianderas y el tercero y resto de amas de llaves. Las solteras por el contrario gozan de toda libertad y van solas a pasarse donde gustan, sin que sus pasos se observen… Los hombres visten con negligencia y groseramente; todos fuman tabaco por lo general en pipa y lo que es más lo mascan con tanto exceso que algunos me aseguraron no poder irse a la cama y reconciliar el sueño sin tener la mascada en la boca.
Pocos días después de mi arribo a este paraje, tome conocimiento con mister Nash y el coronel Spaight, que viven en sus casas de campo a dos y tres millas de la ciudad montando el río Trent: el primero es excelente jurisconsulto y ex gobernador del estado en las pasadas emergencias, su trato y comunicación, como igualmente el de toda su familia (el joven Witherspoon incluso) me produjeron muchos ratos de agradable sociedad, e instrucción el otro es Joven de buenas ideas y excelente disposición para sobresaliente instrucción si continua en su plan de estudios y viajar: ambos son electos Delegados al congreso por el año siguiente.
La población de esta ciudad se compondrá de quinientas familias de todas clases: las casas son tal cual y pequeñas por lo regular, bien que cómodas y aseadas; casi todas son de madera. La iglesia y casa de asamblea son de ladrillo y correspondientes al lugar. El mejor edificio de todos y que realmente merece la atención de un viajero instruido es el palacio que llaman, construido hace dieciocho años por un hábil arquitecto inglés (mister Hauks) que a este efecto vino de Inglaterra con el gobernador Trion. Y aún permanece en la ciudad: le he tratado muy particularmente y posee un carácter admirable: me franqueo un plano exacto del edificio y jardines que da cabal idea del todo (plano número 1). La fábrica es toda de ladrillo y su construcción en el gusto puro Inglés; todos sus adornos sumamente sencillos y colocados con bastante gusto, e inteligencia: en el gran salón de audiencia, o asamblea hay el adorno de una chimenea en mármol de buen gusto, trabajada en Inglaterra; y según se infiere por una inscripción que se lee sobre la puerta interior del pórtico, es regalo que hizo Sir William Doctoraper; quien estuvo aquí a su vuelta de la expedición de Manila en el año de 63, a visitar a su amigo Trion. La situación del edificio sobre los bordes del río Trent en un paraje algo elevado le da el comando de un prospecto de más de doce millas sobre el otro río Neuse y hace su situación bastante agradable.