Antología de Laureano Vallenilla

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 561
Portada:John Vanderlyn: Vista panorámica de Versalles
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Descripción

Esta Antología de Laureano Vallenilla refleja su actividad intelectual. Vallenilla fue un personaje complejo y polémico en la vida política y en la historia de las ideas de Venezuela.
Laureano Vallenilla Lanz (1870-1936) fue una figura clave del pensamiento hispanoamericano. Debido a que su análisis sobre el significado social del proceso de la emancipación tuvo también consecuencias continentales. Cabe añadir que a partir de 1913 Vallenilla dirigió El Nuevo Diario, órgano oficial del régimen de Juan Vicente Gómez. Desde allí hizo varias campañas propagandísticas a favor de Gómez y en contra de sus detractores. En 1916 Vallenilla fue senador por el estado Apure, en el Congreso Nacional;  y en 1918 fue aceptado como miembro de la Academia Nacional de la Historia; de la que llegó a ser director (1924-1927).

 

Fragmento de la obra

Cesarismo Democrático

Mi Cesarismo Democrático no se ha inspirado sino en el propósito de contribuir a la elaboración del sentimiento nacional, despertando en las nuevas generaciones la conciencia plena de una patria, de una nación distinta y capaz de fundar su derecho político, su constitución propia y efectiva en hechos sociales e históricos indiscutibles. Yo he partido del principio de que todo pueblo tiene, no el Gobierno que se merece -como dicen los empíricos y los pesimistas- sino el sistema de Gobierno que él mismo produce de acuerdo con su idiosincrasia y con su grado de cultura. Creo con Savigni que los derechos no se fabrican como las máquinas; sino que se forman y se organizan lentamente en el alma de los pueblos. Yo he querido oponer lo que es orgánico a lo que es mecánico. El derecho nuestro, venezolano, criollo, al derecho importado, superpuesto, cuyo fracaso constante ha traído como consecuencia la falta de respeto y de fe en las instituciones, porque aún no hemos tenido ni la cultura ni el valor suficientes para crear aquel código de leyes venezolanas con que soñó el Libertador en Angostura.

Divorcio fatal

Este divorcio fatal entre el derecho escrito y el derecho efectivo; entre el que nuestra juventud estudia en los libros y el que ve practicar necesariamente en la vida pública, crea escépticos o revolucionarios: elementos funestos ambos para la tranqui­lidad pública y para el desarrollo normal de sociedades en formación. Yo he querido decir la verdad de lo que ha sucedido, explicar las causas de nuestros fenómenos sociales y políticos, señalar los límites a la influencia individual en el desenvolvimiento de los sucesos que tienen su origen en la acción colectiva, para limitar también la responsabilidad de nuestros hombres dirigentes, sustrayéndolos al juicio apasionado de los partidos y al de los historiadores retardados, que de propio movimiento y apegados al viejo concepto del libre albedrío, se erigen en jueces inapelables.