Antología de Rafael Barrett

3.00

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 56
ISBN ebook:9788490074336
ISBN papel:9788490077351
Páginas:210
Portada:Brazo de una armadura. Met Museum
Notas de:Autores varios
Tablas informativas:Rafael Barrett
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Descripción

La presente Antología de Rafael Barrett contiene textos publicados en periódicos y revistas de Paraguay, Uruguay y Argentina, y posteriormente recogidos en libros, la mayoría de ellos publicados tras la muerte del autor. Barrett nació en España de padre inglés y madre español (1876-1910) y fue el más lúcido expositor del drama social de Paraguay de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Formado en el mundo ilustrado de una España aristocrática, influido por los principios de un anarquismo difuso, su contacto con el pueblo paraguayo, diezmado tras la guerra de la Triple Alianza, cambió para siempre su visión del mundo.

Rafael Barrett puso su pluma, moralizadora y combativa, al servicio de su causa. Para ello luchó y sufrió prisión y destierro.

 

Fragmento de la obra

El mercado
Bajo un Sol que a la pradera muy verde volatiliza matices y penumbras, las mujeres, envueltas en sábanas aleteadoras al viento, parecen una bandada de pájaros blancos que no acaba de posarse. Pero sus cuerpos, erguidos o acurrucados, están inmóviles. Con un noble ademán profético guardan de la luz sus negros ojos, señores de la llanura. Al lado de sus pies morenos, que al correr acarician la tierra, hay cosas humildes y necesarias, huevos tibios, «chipa» tierno que sirve de pan y de postre, leche, mandioca, maíz, naranjas doradas y sandías frescas como una fuente a la sombra. Apenas se habla. Nadie ofrece, regatea ni discute. Una dignidad melancólica en las figuras y en los movimientos. Las niñas tienen miradas serias y el reflejo de un pasado sobre su frente vacía. Más tarde abandonarán al emponchado su cintura cimbreante de hembras descalzas, sus senos oscuros y su boca parda, con el mismo gesto silencioso…

Mujeres que pasan
Apenas son mujeres todavía… La costumbre de caminar descalzas, con el cántaro de Rebeca a la cabeza, les ha dado un andar fiero y flexible que ondula sus cuerpos jóvenes, ramas primaverales donde tiemblan los divinos frutos de los pechos. Casi tan inteligentes como manos, los pies desnudos y hábiles de esas niñas palpan la tierra caliente, poniendo en ridículo nuestros obscenos pies civilizados, cuyos dedos exangües, difuntos, callosos, retorcidos, engomados los unos a los otros, dedos de momia, ostentan la fealdad grotesca de lo impotente. ¡Tristes pezuñas charoladas! Las mujeres del pueblo no tienen contradicciones en su carne ni en sus almas sencillas y robustas.