Calila e Dimna

Ficha bibliográfica

Serie: Narrativa 298
ISBN ebook: 9788498971347
ISBN papel: 9788496428645
Páginas: 184
Portada: El rey león. Página de un manuscrito del Calila e Dimna
Editor: Antonio García de Solalinde
Traductor: Ibn Al-Muqaffa
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Descripción

Las fábulas del Calila e Dimna fueron traducidas del árabe por orden de Alfonso el Sabio y destacan por su enorme plasticidad narrativa, la ironía y el juego con el tiempo, el lenguaje y la moral. El texto árabe del Kalila wa-Dimna (كليلة ودمنة), es a su vez una traducción de Ibn Al-Muqaffa del Panchatantra. 

Edición establecida y prologada por Antonio García de Solalinde.

 

Fragmento de la obra

Introducción de Abdalla Ben Almocafa

Los filósofos entendidos de cualquier ley y de cualquier lengua siempre pugnaron y se trabajaron de buscar el saber, y de representar y ordenar la filosofía; y eran tenidos de hacer esto. Y acordaron y disputaron sobre ello unos con otros, y amábanlo más que todas las otras cosas de que los hombres trabajan, y placíales más de aquello que de ninguna juglería ni de otro placer; ca tenían que no era ninguna cosa de las que ellos se trabajaban, de mejor premia ni de mejor galardón que aquello de que las sus ánimas trabajaban y enseñaban. Y pusieron ejemplos y semejanzas en la arte que alcanzaron y llegaron por alongamiento de nuestras vidas y por largos pensamientos y por largo estudio; y demandaron cosas para sacar de aquí lo que quisieron con palabras apuestas y con razones sanas y firmes; y pusieron y compararon los más destos ejemplos a las bestias salvajes y a las aves.
Y ayuntáronseles para esto tres cosas buenas: la primera, que los fallaran usados en razonar, y trobáronlos, según lo que se usaban, para decir encubiertamente lo que querían, y por afirmar buenas razones; y la segunda es, que lo fallaron por buena manera con los entendidos por que les crezca el sabor en aquello que les mostraron de la filosofía cuando en ella pensaban y conocían su entender; la tercera es, que los fallaron por juglaría a los discípulos y a los niños. Y por esto lo amaron y lo tuvieron por extraña cosa, y quisieron estudiar en ello y saberlo; que cuando el mozo hubiere edad: y su entendimiento cumplido, y pensare en lo que dello hubiere decorado en los días que en ello estudió, y amare lo que ende ha notado en su corazón, sabrá ende que habrá alcanzado cosa que es más provechosa que los tesoros del haber y sería atal como el hombre que llega a edad y falla que su padre le ha dejado gran tesoro de oro y de plata y de piedras preciosas, por donde le excusaría de demandar ayuda en vida.
Pues el que este libro leyere sepa la manera en que fue compuesto, y cual fue la intención de los filósofos y de los entendidos en sus ejemplos de las cosas que son ahí dichas. Ca aquel que esto no supiere no sabrá que será su fin en este libro. Y sepas que la primera cosa que conviene al que este libro leyere, es que se quiera guiar por sus antecesores que son los filósofos y los sabios, y que lo lea, y que lo entienda bien, y que no sea su intento de leerlo hasta el cabo sin saber lo que ende leyere. Ca aquel que la su intención será de leerlo hasta en cabo, y no lo entendiere ni obrare por él, no hará pro el leer, ni habrá dél cosa de que se pueda ayudar.
Y aquel que se trabajare de demandar el saber perfectamente, leyendo, los libros estudiosamente si no se trabajase en hacer derecho, y seguir la verdad, no habrá dél fruto que cogiere si no el trabajo y el lacerio.