Centón epistolario IV

Descripción

Domingo del Monte fue un escritor y crítico literario cubano. Su obra Centón epistolario (1823-1857), recoge la correspondencia recibida a lo largo de su vida y ordenada por él mismo.  Este material ofrece esenciales datos sobre la historia política y literaria cubana de los años 1822-1843 y constituye una de las obras más excepcionales, originales y útiles de la historia intelectual cubana. El Centón fue editado en siete tomos entre 1923 y 1957 por la Academia de la Historia de Cuba. Reúne cerca de 2.000 cartas de personalidades de diversas partes del mundo. Fue publicado por Domingo Figarola-Caneda (publicó los tres primeros tomos), con el nombre de Centón Epistolario de Domingo del Monte.
Domingo del Monte fue parte del grupo de creadores de la Academia Literaria  Cubana y director de la Revista Bimestre de la Isla de Cuba (1831-1843), en donde publicó una pequeña parte de su amplia producción literaria. También fue editor de La Moda o Recreo semanal del bello sexo en el 1829 y El puntero literario, en el 1830, y miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, siendo Secretario de la Sección de Literatura en el 1830.

 

Fragmento de la obra

I
Habana 26 de Obre. de 1823. Carísimo Domingo. Recibí tu gratisima de 10 del corriente por el conducto de nuestro comun amigo Blanco y veo por ella que no me hechas en olvido ó mejor dho. que me amas como yo te amo.
Antes que recibiese la que ahora te contesto, yá con anticipacion te tengo escrito pues no he querido que me ganases por la mano en ser el primero a pesar de no saber por que rumbo dirijirte mis cartas. Mas yá que me dices que por medio del mismo Blanco te pueden llegar con seguridad, no dejaré de menudiarlas y allá vá la 2.a
Estrañas á la verdad son tus aventuras y encuentros en tu malhadada peregrinación á Guanes, y mas estraño todavia ese gatuperio del Alcalde q.e de hospite in salutatem me le truecan el dictado de Juez de Paz en Protector de piratas. ¿Si será otro Rolando convertido en Alguacil?. No lo creo, ni quiero formar juicios insanos sobre la pureza y claridad de ese buen Señor, antes bien por el contrario te aconsejo que metas el hombro y me lo saques con lucim.to del atolladero en que se mira: él será agradecido y quiere decir que duelos con pan son menos. Estamos?.
Me dices que tenias surcida una larga epistola en verso para dirijirmela, pero que los perversos ratones se saborearon con ella perdonando unos cuantos retazos que juzgo será uno de ellos el que insertas á continuacion.
Siento sobremanera este raro accidente, pues la muestra que pones en tu carta es una verdadera elocucion poetica, así en los pensamientos como en el estilo. Mucho puedes hacer en favor del Parnaso Habano en el retiro y sosiego del campo; aprovechate, pues, y creé lo que te he dicho muchas ocaciones, sin que te engañe ni adule. Tú tienes sobrado buen gusto y sobrada lectura de los clasicos; faltate solamente trabajar en silencio y no desmayar por q.e los primeros pasos sean imperfectos.
Pues que esto que llaman poesia No es cosa de juguete ó frusleria.
Animo pues Domingo amado y no hay que arredrarse. Tú y yó somos devotos y humildemente alzarémos al Dios del Pindo de cuando en cuando ntros debiles acentos. Dejemos á los osados que arrostren por todo, y se presenten en el Palenque, que ya verán que si el atreverse es heroismo en otras materias, en la Poesia es inmodestia y necedad.
Sobre noticias de España puedo asegurarte que tanto sé ahora, como cuando te fuiste de esta ciudad. En resumen te diré que la libertad en España vá de retirada, llorosa y mohina: ya se vé, la han tratado tan bruscamente que no es estraño huya despechada de tan barbaros amantes: el Gobierno y el Congreso asediados en la Isla de Cadiz: lo interior abrazado en partidos y despedazandose sin misericordia: el espiritu publico liberal, va á menos cada dia, ó mejor dho. ya no le hay sino en Cadiz tan solam.te En fin todo vá de cuesta abajo mas que de prisa, y lo que mas puede sentirse es el rechazo á esta Isla, bien que todos estamos conformes y avenidos en que hablandote en plata nos buelvan á jeringar. Paciencia.
He consultado á Diego el punto que me indicas sobre el asunto del Alcalde y es de tu misma opinion, asaber, q.e solo la Audiencia puede conocer de estas causas, pero que el Juez de 1ª instancia ú otro Alcalde pueden formarle el sumario si es sobre algun delito publico q.e haya cometido.
He registrado todos los decretos y reales ordenes del año de 20 y no he encontrado en unos ni en otras nada que hable sobre el caso del Alcalde. Los tramites son los mismos para todos los ciudadanos, á escepcion segun me han dho. de los Gefes. Politicos; mas creo que en esto hay equivocacion tambien.
Diego te saluda afectuosamente, lo mismo que Gallarza, Pancho, Cruz Moris, Madan á q.n se le murió su Abuela de vejes, y demas conocidos y amigos. Por mi parte nada te repito: sabes muy bien que he sido constante en mi amistad, dandote un lugar muy distinguido en mi corazon ¡ojala pueda algun dia darte pruevas sensibles de esta verdad tu invariable amigo que te ama.

Felix.

P.D. He comprado varias obrillas poeticas: El Quintana ultima edicion en dos tomos: Meléndez en cuatro, y Huerta en dos: Quisiera de muy buena gana enviarte la primera pues que crees tan apasionado á este insigne versificador. Nada de nuevo ha agregado á sus poesias, solam.te ha puesto al fin del 1.er tomo un poemita didactico sobre la Dramatica, que no es malo, pero tampoco es de lo mejor pues lo hizo en sus albores de poeta.
Te hago el adjunto presente de la Tragedia del Bruto de Voltaire traducida: creo que la version no es muy buena aunque no he leido mas que los primeros versos: la rima es pareada, y en mi concepto la peor para la tragedia sin embargo de decirnos el reformador que lo hizo adrede para que se quedasen gravados en la memoria algunos pensamientos; pero diga lo que quiera el Conde de Teba y este su am.o el refundidor, yo siempre diré que el consonante pareado es un martilleo diabolico q.e no lo sufre el espectador en la escena; sobre todo que desnuda de la verdad al estilo y destruye por consiguiente la ilusión de la escena. Tu me diras lo que te parezca comparada con el original ó bien con la de Alfieri Roma Libre.
Cantata a la Victoria de Ayacucho —Veni, vidi, vici—

J.Cesar.

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