Cháchara de horas

1.00

Ficha bibliográfica

Serie:Narrativa
ISBN ebook:9788490077337
Páginas:14
Portada:Jules-Edmond-Charles Lachaise / Eugène-Pierre Gourdet: Pabellón de un jardín en un paisaje forestal
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Descripción

Cháchara de horas. Emilia Pardo Bazán

 

Fragmento de la obra

El grupo de las veinticuatro hermanas se ha detenido delante de la puerta por la cual va a salir el Nuevo Año. Charlan y se miran con curiosidad, pues como nunca están reunidas, dijérase que apenas se conocen.
Las doce de la noche. (Morena ya algo madura, fresca todavía, vestida de morado oscuro, y que empuña una escoba.) Yo, hermanas mías, más he perdido que ganado con los adelantos de la civilización. Antes era la hora de las orgías, de la magia, de la citas apasionadas y de los crímenes aromáticos. Antes, mis doce campanadas hacían alzarse a los espectros de sus tumbas, y a las hechiceras, barnizadas de untos fríos, salir como cohetes, cabalgando en esta escoba, por la chimenea. Ahora no soy la hora romántica, sino la burguesa, en la cual nada de particular sucede… Ya las orgías son juergas; ya no hay magia, sino telepatía; los crímenes se cometen a la luz del Sol; las citas… se dan a cualquier hora. Y en cuanto a las brujas… ¡Pobres mujeres! Las llaman histéricas y las someten a tratamiento en las clínicas…
La una de la madrugada. Pues ¿y yo? A mí sí que se me ha anulado. Mi hermana las doce habrá perdido en categoría; yo en vida. Antes me alumbraban las candilejas de la escena. Ahora, a las doce y media no queda sobre las tablas un farsante. La espada de la multa les corta los parlamentos. Y yo llego cuando los últimos coches ruedan llevando a sus casas a los últimos trasnochadores.
Las dos. Vedme a mí. Me han envenenado con beleño. Solo los gatos me eligen para sus rondas nocturnas. De ser hora de desvelo febril y gozoso, en que los nervios vibran y la fantasía enciende sus farolillos de colores; de ser la hora en que las estrofas acuden aladas al llamamiento de los poetas, y el champagne bulle en las copas cristalinas, alegrando por un momento el plomizo sueño de la vida, he venido a ser la hora en que se ronca; ¡una hora con gorro de algodón y camisón amplio!
Las tres. Peor es mi caso. Soy una hora inoportuna. Ni pez ni rana. Ni pertenezco al placer ni al reposo. Pocos me oyen sonar estando despiertos. Muchos comienzan a soñar que deben despertarse pronto, porque han de madrugar.