Código de comercio de Cuba

3.00

Número de serie:Leyes 57
ISBN ebook:9788490074084
ISBN papel:9788490077108
Número de páginas:256
Edición a cargo de:Gaceta Oficial de la República de Cuba
Edición anotada por:Autores varios
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Descripción

El Código de comercio de Cuba se remonta al código mercantil aplicado en la isla durante el gobierno español, en 1885.
El texto de la presente edición ha sido tomado de la Gaceta Oficial de la República de Cuba en el año 2015. Aunque no siempre tengan fuerza legal, incluimos las enmiendas que aparecen en dicha versión de la Gaceta, por parecernos de enorme utilidad identificar las modificaciones de las leyes de comercio desde 1959.
Resulta difícil compendiar en un solo volumen las leyes que regulan la actividad económica estatal y privada en Cuba. En su mayoría se trata de Decretos de los ministerios cubanos y la Asamblea nacional del poder popular que fueron emitidos sin conexión aparente con el cuerpo de leyes del comercio vigente en la isla. Sin embargo, creemos que el conjunto de leyes que citamos en el Apéndice de esta edición contiene las lineas generales de la política mercantil del actual gobierno cubano.

 

Fragmento de la obra

TÍTULO PRIMERO. DE LOS COMERCIANTES Y DE LOS ACTOS DE COMERCIO
Artículo 1. Son comerciantes, para los efectos de este Código:
1. Los que, teniendo capacidad legal para ejercer el comercio, se dedican a él habitualmente.
2. Las Compañías mercantiles o industriales que se constituyeren con arreglo a este Código.

Según lo dispuesto en la ley 1236 de 29 de septiembre de 1971 (orgánica del ministerio del comercio interior), este ministerio es el órgano rector de las actividades correspondientes a la normación, regulación, distribución y circulación en el territorio nacional de los bienes de uso y consumo que se destinen a la población, así como de la prestación a ésta de los servicios.
La ley 1142 de 21 de enero de 1964 dispone que el ministerio del comercio exterior es el único organismo del estado facultado para ejecutar la política de comercio exterior de la nación y a ese fin dicta y adopta cuantas medidas sean necesarias o convenientes al intercambio con el extranjero.
El artículo 1 de la orden militar n.º 400 de 28 de septiembre de 1900, ordena la inscripción en el registro mercantil de todos los industriales y comerciantes.
El artículo 5 del decreto 65 de 21 de enero de 1909, dispone que «el carácter de comerciante, industrial o dueño de establecimiento o de buque, solo podrá acreditarse mediante la certificación del registro mercantil».
El decreto-ley 163 de 21 de agosto de 1935 con sus modificaciones declara ilícitos el comercio, y la industria que se ejerzan en forma clandestina y define los comerciantes ilegales.
El decreto de la extinguida secretaría de comercio 2319 de 20 de octubre de 1938 contiene el reglamento para la ejecución del decreto ley 163 de 21 de agosto de 1935.
El decreto-ley 842 de 20 de abril de 1936 crea en la capital de la república un registro central de compañías, dividido en secciones, y dicta normas para la inscripción de las compañías comerciales establecidas en la ciudad y la provincia de La Habana.
El decreto-ley 1369 de 16 de mayo de 1944 modifica el artículo 4 y otros del reglamento del registro mercantil.

Artículo 2. Los actos de comercio, sean o no comerciantes los que los ejecuten, y estén o no especificados en este Código, se regirán por las disposiciones contenidas en él; en su defecto, por los usos del comercio observados generalmente en cada plaza, y, a falta de ambas reglas, por las del derecho común.
Serán reputados actos de comercio los comprendidos en este Código y cualesquiera otros de naturaleza análoga.
Artículo 3. Existirá la presunción legal del ejercicio habitual del comercio, desde que la persona que se proponga ejercerlo anunciare por circulares, periódicos, carteles, rótulos expuestos al público o de otro modo cualquiera, un establecimiento que tenga por objeto alguna operación mercantil.
Artículo 4. Tendrán capacidad legal para el ejercicio habitual del comercio las personas que reúnan las condiciones siguientes:
1. Haber cumplido la edad de veintiún años.
2. No estar sujetas a la potestad del padre o de la madre ni a la autoridad marital.
3. Tener la libre disposición de sus bienes.
LA MAYORÍA DE EDAD COMIENZA A LOS 18 AÑOS, SEGÚN SE ESTABLECE EN LA DISPOSICIÓN FINAL PRIMERA DEL CÓDIGO DE FAMILIA QUE EXPRESAMENTE MODIFICÓ EL ARTÍCULO 320 DEL CÓDIGO CIVIL. ESTE ÚLTIMO PRECEPTO DISPONÍA QUE LA MAYORÍA DE EDAD SE ALCANZABA A PARTIR DE LOS 21 AÑOS.
EL PÁRRAFO TERCERO DEL ARTÍCULO 43 DE LA LEY FUNDAMENTAL DECLARA QUE «LA MUJER CASADA DISFRUTA DE LA PLENITUD DE LA CAPACIDAD CIVIL SIN QUE NECESITE DE LICENCIA O AUTORIZACIÓN MARITAL PARA REGIR SUS BIENES, EJERCER LIBREMENTE EL COMERCIO, LA INDUSTRIA, PROFESIÓN, OFICIO O ARTE, Y DISPONER DEL PRODUCTO DE SU TRABAJO».
EL ARTÍCULO 24 DEL CÓDIGO DE FAMILIA ESTABLECE QUE EL MATRIMONIO SE CONSTITUYE SOBRE LA BASE DE IGUALDAD DE DERECHOS Y DEBERES DE AMBOS CÓNYUGES; DISPONIENDO EL ARTÍCULO 28 DE ESE PROPIO CUERPO LEGAL QUE AMBOS CÓNYUGES TIENEN DERECHO A EJERCER SUS PROFESIONES U OFICIOS. FINALMENTE, EL ARTÍCULO 83 DEL CITADO CÓDIGO DE FAMILIA PRECEPTÚA QUE LA PATRIA POTESTAD PUEDE SER EJERCIDA INDISTINTAMENTE POR CUALQUIERA DE LOS PADRES.
Artículo 5. Los menores de veintiún años y los incapacitados podrán continuar, por medio de sus guardadores, el comercio que hubieren ejercido sus padres o sus causantes. Si los guardadores carecieren de capacidad legal para comerciar, o tuvieren alguna incompatibilidad, estarán obligados a nombrar uno o más factores que reúnan las condiciones legales, quienes les suplirán en el ejercicio del comercio.
CON RESPECTO A LA MAYORÍA DE EDAD, VÉASE LA NOTA AL ARTÍCULO ANTERIOR.
Artículo 6. (Derogado.) La mujer casada, mayor de veintiún años, podrá ejercer el comercio con autorización de su marido, consignada en escritura pública que se inscribirá en el Registro Mercantil.
ESTE ARTÍCULO FUE EXPRESAMENTE DEROGADO POR LA LEY 9 DE 20 DE DICIEMBRE DE 1950, QUE A SU VEZ FUE DEROGADA POR EL CÓDIGO DE FAMILIA. SOBRE LA IGUALDAD PLENA DE DERECHOS DE LA MUJER, VER NOTA AL ARTÍCULO 4.
Artículo 7. (Derogado.) Se presumirá igualmente autorizada para comerciar la mujer casada que, con conocimiento de su marido, ejerciere el comercio.
ESTE ARTÍCULO FUE DEROGADO POR LA LEY 9 DE 20 DE DICIEMBRE DE 1950 QUE A SU VEZ FUE DEROGADA POR EL CÓDIGO DE FAMILIA.
Artículo 8. (Derogado.) El marido podrá revocar libremente la licencia concedida, tácita o expresamente, a su mujer para comerciar, consignando la revocación en escritura pública, de que también habrá de tomarse razón en el Registro Mercantil, publicándose además en el periódico oficial del pueblo, si lo hubiere, o en otro caso en el de la provincia, y anunciándolo a sus corresponsales por medio de circulares.
Esta revocación no podrá en ningún caso perjudicar derechos adquiridos antes de su publicación en el periódico oficial.
ESTE ARTÍCULO FUE DEROGADO POR LA LEY 9 DE 20 DE DICIEMBRE DE 1950, QUE A SU VEZ FUE DEROGADA POR EL CÓDIGO DE FAMILIA.
Artículo 9. (Derogado.) La mujer que, al contraer matrimonio, se hallare ejerciendo el comercio, necesitará licencia de su marido para continuarlo.
Esta licencia se presumirá concedida interín el marido no publique, en la forma prescrita en el Artículo anterior, la cesación de su mujer en el ejercicio del comercio.
ESTE ARTÍCULO FUE DEROGADO POR LA LEY 9 DE 20 DE DICIEMBRE DE 1950 QUE A SU VEZ FUE DEROGADA POR EL CÓDIGO DE FAMILIA.
Artículo 10. Si la mujer ejerciere el comercio en los casos señalados en los Artículos 6, 7 y 9 de este Código, quedarán solidariamente obligados a las resultas de su gestión mercantil todos sus bienes dotales y parafernales, y todos los bienes y derechos que ambos cónyuges tengan en la comunidad o sociedad conyugal, pudiendo la mujer enajenar e hipotecar los propios y privativos suyos, así como los comunes.
Los bienes propios del marido podrán ser también enajenados e hipotecados por la mujer, si se hubiere extendido o se extendiere a ellos la autorización concedida por aquél.
LOS PRECEPTOS DEL CÓDIGO CIVIL REFERENTES A LOS BIENES Y DERECHOS QUE POR CONCEPTO DE DOTE APORTABA LA MUJER AL MATRIMONIO, LOS QUE REGULABAN LA ADMINISTRACIÓN, USUFRUCTO Y RESTITUCIÓN DE LA DOTE Y LOS QUE REGULABAN LO CONCERNIENTE A LOS BIENES PARAFERNALES QUE LA MUJER APORTABA AL MATRIMONIO, SIN INCLUIRLOS EN LA DOTE, FUERON DEROGADOS POR LA DISPOSICIÓN FINALSEGUNDA, ACÁPITE TRES, DEL CÓDIGO DE FAMILIA.
LAS HIPOTECAS SOBRE LOS BIENES INMUEBLES URBANOS Y RURALES FUERON CANCELADAS Y SU CONSTITUCIÓN FUTURA HA SIDO PROHIBIDA. VER ARTÍCULO 34 DE LA LEY DE REFORMA AGRARIA DE 17 DE MAYO DE 1959, PÁRRAFOS 3. Y 4. DEL ARTÍCULO 29; ARTÍCULOS 30 A 35 DE LA LEY DE REFORMA URBANA DE 14 DE OCTUBRE DE 1960; Y ARTÍCULO 7 DE LA SEGUNDA LEY DE REFORMA AGRARIA DE 3 DE OCTUBRE DE 1963.