Comedia de San Francisco de Borja

Book Information

Serie: Teatro 6
ISBN ebook: 9788498971453
ISBN papel: 9788496290488
Páginas: 152
Portada: Isabel de Portugal
Category:Teatro
Author:Matías de Bocanegra
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: Latinoamérica, México, Siglo XVII

Descripción

En la Comedia de San Francisco de Borja, de Matías de Bocanegra, se relata la historia de la emperatriz Isabel de Portugal quien murió en 1539. Poco después su cadáver fue llevado a Granada, según deseo del emperador Carlos V. El cadáver de la bellísima emperatriz fue escoltado por nobles y militares y, al llegar a la entrada de Granada el 16 de mayo de 1539, su ataúd fue abierto para verificar su contenido. Al ver en qué estado habían quedado los restos de la hermosísima Isabel, Francisco de Borja dijo: «Ya no serviré más a señor que se pueda morir». Y entró en la Compañía de Jesús, dando pie al argumento de la Comedia de San Francisco de Borja. El Papa Clemente XI lo canonizó en 1671 como san Francisco de Borja.

Edición de referencia: Teatro mexicano: historia y dramaturgia. Vol. V, Teatro profesional jesuíta del siglo XVII, recopilador, Héctor Azar,  México, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1992, págs. 40-78.

 

Fragmento de la obra

Loa

Si engrifado gigante al cielo aspira,
señor excelentísimo, del monte
crestón volado; si su alteza mira
humilde el valle, bajo el horizonte,
más que tierra en su cumbre, cielo admira 5
su penacho sin riesgos de Faetonte,
arriscado hasta el cielo, donde sube
globo a globo con él, y nube a nube.

Celebra el valle en verdes primaveras
merecer tal pizarra, que autorice 10
con su altura lo humilde de sus veras.
Pide a Flora que adornos le matice,
en cambio de su plata, a las riberas,
que abierto grifo su cristal enrice,
mostrando con fineza nada parca 15
tanto aplauso al gozar tanto monarca.

El prado le agradece a su fortuna
hacerle de tan gran monte vasallo,
que apuntalando la triforme Luna
jamás le niega la ocasión mirallo, 20
donde todas las flores una a una
puedan en su grandeza contemplallo,
pues aunque humildes, por mostrarse ella
su príncipe se azora a las estrellas.

La sangre que heredó vuestra excelencia, 25
los títulos que goza, los rëales
blasones de su ínclita ascendencia;
los méritos heroicos personales,
se subieron a tanta preeminencia
que en navas de este reino occidentales 30
tan alto monte México le mira,
que solo de alcanzarle a ver se admira.

Con príncipe tan grande el reino ufano
júbilos brota, vístese de flores,
blasona dichas, canta soberano 35
su virrey, en sus sacros esplendores
tan divino le aclama, como humano,
porque de su nobleza los candores
parecieron subir a esta grandeza
para mostrar al valle tal cabeza. 40

Entre tan justas, pues, aclamaciones,
entre aplausos, que calla mi Talía,
por no hacer escarmientos sus borrones,
sacrifica, señor, la Compañía,
juntando en uno muchos corazones, 45
ofrenda sacra en aras de alegría
a vuecelencia. Allí la musa explica
lo que ofrece, y a quién lo sacrifica.