Constituciones fundacionales de Uruguay

Ficha bibliográfica

Serie:Leyes 47
ISBN ebook:9788498976175
ISBN papel:9788498161458
Páginas:40
Portada:Bandera de los treinta y tres orientales
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Descripción

Constituciones fundacionales de Uruguay

 

Fragmento de la obra

Constitución de 1830
(10 de septiembre de 1829, con reformas de 28 de agosto de 1912)
En el nombre de Dios Todo Poderoso, Autor, Legislador y Conservador Supremo del Universo.
NOSOTROS, los Representantes nombrados por los Pueblos situados a la parte Oriental del Río Uruguay, que, en conformidad de la Convención preliminar de Paz, celebrada entre la República Argentina y el Imperio del Brasil, en 27 de agosto del año próximo pasado de 1828, deben componer un Estado libre e independiente; reunidos en Asamblea General, usando de las facultades que se nos han cometido, cumpliendo con nuestro deber, y con los vehementes deseos de nuestros representados, en orden a, proveer así, común defensa y tranquilidad interior, a establecerles justicia, promover el bien y la felicidad general, asegurando los derechos y prerrogativas de su libertad civil y política, propiedad e igualdad, fijando las bases fundamentales, y una forma de gobierno que les afiance aquéllos, del modo más conforme con sus costumbres, y que sea más adaptable a sus actuales circunstancias y situación; según nuestro saber, y lo que nos dicta nuestra íntima conciencia, acordamos, establecemos, y sancionamos la presente Constitución.

Sección primera. De la Nación, su soberanía y culto

Capítulo I

Artículo 1. El Estado Oriental del Uruguay es la asociación política de todos los ciudadanos comprendidos en los nueve departamentos actuales de su territorio.

Artículo 2. Él es y será para siempre libre, e independiente de todo poder extranjero.

Artículo 3. Jamás será el patrimonio de persona, ni de familia alguna.

Capítulo II

Artículo 4. La soberanía en toda su plenitud existe radicalmente en la Nación, a la que compete el derecho exclusivo de establecer sus leyes, del modo que más adelante se expresará.

Capítulo III

Artículo 5. La religión del Estado es la Católica Apostólica Romana.

Sección II. De la ciudadanía, sus derechos, modos de suspenderse y perderse

Capítulo I

Artículo 6. Los ciudadanos del Estado Oriental del Uruguay son naturales o legales.

Artículo 7. Ciudadanos naturales son todos los hombres libres, nacidos en cualquier punto del territorio del Estado.

Artículo 8. Ciudadanos legales son: los extranjeros, padres de ciudadanos naturales, avecindados en el país antes del establecimiento de la presente Constitución; los hijos de padre o madre natural del país, nacidos fuera del Estado, desde el acto de avecindarse en él; los extranjeros que, en calidad de oficiales, han combatido y combatieren en los ejércitos de mar o tierra de la Nación; los extranjeros, aunque sin hijos, o con hijos extranjeros, pero casados con hijas del país, que, profesando alguna ciencia, arte o industria, o poseyendo algún capital en giro, o propiedad raíz, se hallen residiendo en el Estado al tiempo de jurarse esta Constitución; los extranjeros, casados con extranjeras, que tengan alguna de las calidades que se acaban de mencionar, y tres años de residencia en el Estado; los extranjeros no casados, que también tengan alguna de las dichas calidades, y cuatro años de residencia; los que obtengan gracia especial de la Asamblea, por servicios notables, o méritos relevantes.

Capítulo II

Artículo 9. Todo ciudadano es miembro de la soberanía de la Nación; y como tal, tiene voto activo y pasivo en los casos y forma que más adelante se designarán.

Artículo 10. Todo ciudadano puede ser llamado a los empleos públicos.

Capítulo III

Artículo 11. La ciudadanía se suspende:
1.º Por ineptitud física o moral, que impida obrar libre y reflexivamente.
2.º Por la condición de sirviente a sueldo, peón jornalero, simple soldado de línea, notoriamente vago o legalmente procesado en causa criminal, de que pueda resultar pena corporal o infamante.
3.º Por el hábito de ebriedad.
4.º Por no haber cumplido veinte años de edad, menos siendo casado desde los dieciocho.
5.º Por no saber leer ni escribir, los que entren al ejercicio de la ciudadanía desde el año de mil ochocientos cuarenta en adelante.
6.º Por el estado de deudor fallido, declarado tal por juez competente.
7.º Por deudor al Fisco, declarado moroso.

Capítulo IV

Artículo 12. La ciudadanía se pierde:
1.º Por sentencia que imponga pena infamante.
2.º Por quiebra fraudulenta, declarada tal.
3.º Por naturalizarse en otro país.
4.º Por admitir empleos, distinciones o títulos de otro Gobierno, sin especial permiso de la Asamblea; pudiendo, en cualquiera de estos cuatro casos, solicitarse y obtenerse rehabilitación.»