Correspondencia con Pierre Verger

Ficha bibliográfica

Serie: Historia 621
ISBN ebook: 9788499535173
ISBN papel: 9788498973457
Páginas: 112
Portada: Autorretrato de Pierre Verger
Categories:En preparación, Historia, Religión
Author:Lydia Cabrera
Categorías: Cultos modernos, Historia Etiquetas: Brasil, Cuba, Francia, Latinoamérica, Siglo XX

Descripción

Correspondencia con Pierre Verger. Lydia Cabrera

 

Fragmento de la obra

CARTA 1

[Membrete] Central España. Perico Matanzas, Cuba

¿? Septiembre-55

Querido Pierre Verger

¿Qué dirá de mi largo silencio, después de mi única carta de hace édun, édun, años porque pierdo la noción del tiempo y no sé, a veces, si han pasado semanas, meses, años o siglos? Pero siempre le recuerdo, y tengo ante mi una gruesa libreta que no se acaba de copiar y que debo enviarle, y que le enviaré.

Aunque desde que volví de Francia, unos días después que nos dijimos adiós en casa de Mlle. Dufan, mi salud no anda muy bien, (y no he tenido tiempo para ocuparme de la continuación del Monte) tengo en orden un vocabulario lucumí, cuyo borrador quisiera que mirase, si tiene tiempo, y que le llegará dentro de un mes. Esta provincia de Matanzas es una sucursal de África! Vengo muy a menudo invitada a pasarme los fines de semana a la casa de vivienda de este Ingenio, y como Mlle. Tarafa (la dueña), ha comprado un excelente aparato de grabar —cosa que yo no hubiera podido hacer, por el crónico, y mal estado de mis finanzas, ¡siempre koni owó!—, venciendo la resistencia de muchos babás que no les gusta, como V. sabe, que los oibó recojan su voz, hemos grabado muchos «orós», que me encantaría hacerle oír si coincidimos otra vez en París o si viene V. a Cuba. Tenemos una gran cantidad de carreteles ya impresos; entre ellos, toques para Éggun, de descendientes de egguaddos, de los que quedan muchos por aquí. Todos los días viene alguna vieja Iyá a conversar conmigo, —los babalawos son más difíciles de abordar, los más… «ágánika», palabra que según me informan significa arrogante, pretencioso y… «soldado que cuida el orden». (echolú o Acholú y Agánika es el nombre que le dan también a la policía).

Cuando estoy con estos amigos, que se conservan más africanos que los tengo en La Habana, no le envidio la suerte que tiene V. de estar en África. Aquí me codeo a diario con todos los orissás. Su padre, Changó, me advirtió el otro día que:

Enu afofo eleyo, obé erá ikú berá… (que «él le corta la cabeza a los conversadores») por si acaso digo más de lo que conviene.

Kilo wó, kiwi lowo okuna Baba wá kuá mi ere keré… pues, cuando un hijo le debe, se lo paga… y le manda un rayo». Pero… emi fiedeno Changó lodé, fiodeno changó ba koro…

Obá tele oni odódó chokotó…

La mayoría de estos nuevos amigos del «España» son omó changó,

Móba kori Changó alá moba i sé mó ban ko… «hijos muy engreídos de su padre».

Los que saben leer, todos me piden mi «ewé wélo», mi libro; y, éste, entre la santería, —Padres y aborissás— ha tenido muy buena acogida, «por el respeto con que habla la blanca».

Dieux d’Afrique provoca un entusiasmo loco. Siempre lo traigo conmigo, pues vienen especialmente a verlo—. Afortunadamente tengo dos copias. Una para que lo manoseen, y otro, intocable, para mi.

Será interesante comparar el vocabulario con los diccionarios que V. tiene y con los diccionarios vivos… Me limito a dar la traducción que ellos me ofrecen, y a escribir las palabras como me suenan; aparato científico, 0.— No hago más que repetir, hablar por boca de negro. Lástima que un oniyé —moyé— un lorí dára dára, «un sabio», no venga a estudiar estas supervivencias africanas, tan ricas y fuertes en Cuba.