Costumbres húngaras

Serie:Narrativa 31
ISBN ebook:9788498978629
ISBN rústica:9788498166415
Páginas:26
Notas de:José María Blanco White
Category:Narrativa
Author:José María Blanco White
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: España, Siglo XIX

Descripción

Costumbres húngaras es un relato de José María Blanco White con una peripecia infinita. Empieza con un recorrido por el Támesis en barco, luego la trama  se deleita en el paisaje y evoca con nostalgia a España. Y así entre el paisaje emerge el personaje que servirá de coartada para la historia y las peripecias varias que se irán sucediendo. El narrador y el protagonista se dirigen a la casa del último y allí un cuadro reconduce la historia hacia Viena, en la que el protagonista ha pasado su juventud. Es entonces el momento en que éste narra una historia de amor dramática transcurrida durante un viaje de juventud a Hungría. Y parece que las Costumbres húngaras terminan siendo dramáticas en extremo…

 

Fragmento de la obra

Un día de verano, en que el cielo incierto de Inglaterra había amanecido con el aspecto dulcísimo que a veces toma, dispuse valerme de uno de los barcos de vapor que en aquella estación suben diariamente, río arriba, desde la Torre de Londres hasta el hermoso pueblo de Richmond. Un vientecillo ligero del sudoeste daba a las aguas y las hojas el movimiento necesario, y no más, para quitar la quietud macilenta que toman las escenas campestres inglesas, en los días de calor y calma, a causa de la humedad de que abunda la atmósfera. A poco rato de esperar a la orilla, divertido con la escena de actividad que las cercanías de Londres presentan a todas horas, descubrí, por cima del torno inmediato, la columna movible de humo que indicaba la cercanía del barco; y en breve apareció, cortando majestuosamente las aguas, rodeado de la espuma que forman las aletas de las ruedas; en fin, con más apariencia de un monstruo marino que se mueve a discreción propia que de máquina inanimada a quien la ingeniosidad del hombre da impulso. Púseme en un bote pequeño y enderecé hacia el barco, que al momento refrenó el ímpetu con que iba, como si de modo propio se dispusiese a recibir la nueva carga.