Crónica mexicana. Manuscrito # 117 de la Colección Hans P. Kraus

3.00

Número de serie: Historia 461
ISBN ebook: 9788490074602
ISBN papel: 9788490077627
Número de páginas: 524
Edición anotada por: Autores varios
Glosario de: Germán Vázquez Chamorro
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Descripción

Crónica mexicana. Manuscrito # 117 de la Colección Hans P. Kraus. Fernando de Alvarado Tezozómoc

Las obras más conocidas de Fernando de Alvarado Tezozómoc son la presente Crónica mexicana, escrita en castellano hacia 1598, que relata la salida de Aztlan de los aztecas-mexicas y termina con el inicio de la conquista; y la Crónica mexicáyotl, compuesta en náhuatl en 1609, que relata las genealogías de los más altos pipiltin (nobles) mexicas, y exhibe sus méritos y derechos. La Crónica mexicana relata cómo los mexicas alcanzaron su esplendor y conquistaron el mundo por ellos conocido. Manuel Orozco y Berra, su primer editor, afirmó en la introducción de la Crónica que esta: «narra las causas que motivaron las guerras y el resultado de estas, dejando traslucir cuanto había de grosero, de arbitrario, de injusto en la conducta de los monarcas de la triple alianza; los diálogos son naturales, el estilo duro, descuidado, propio de los pueblos a quienes pertenecen: en suma, es la tradición, la tradición verdadera que los mexica conservaban en sus seminarios y hacían aprender de coro a los jóvenes educandos».

 

Fragmento de la obra

Capítulo primero
1 ¶ La benida que hizieron y tiempos y años que estubieron en llegar a este Nueuo Mu[n]do, adelante se dirá. Y así, ellos propios persuadiendo a los naturales, por la estrechura en que estauan, determinó y les habló su dios en quien ellos adorauan, Huitzilopochtli, Quetzalcoatl, Tlalocateutl y otros, como se yrá tratando. La benida de estos mexicanos muy antiguos, [en] la parte que ellos binieron, tierra y casa antigua llaman oy día Chicomoztoc, que dize Casa de siete cueuas cabernosas; segundo nombre llaman Aztlan, que es dezir Asiento de la garça. Tenían [en] las lagunas de su tierra, Aztlan, un cu y en ella el templo de Huitzilopochtli, ydolo dios de ellos, y [en] su mano una flor blanca con la propia rrama del grandor de una rrosa de Castilla, de largor de más de una bara en largo, que llaman ellos aztaxochitl, de suaue olor. Antiguamente ellos se xatauan llamarse aztlantlaca; otros les llamaron aztecas mexitin, que este nombre de mexitin es dezir mexicano, como más claro dezir al lagar mana[n]tial de la uba, así mexi, como si del magué saliera mana[n]tial, y por eso son ellos agora llamados mexicanos, como antiguamente se nombrauan mexica, chichimeca (mexicano, serranos, montañeses), y agora por el apellido de esta tierra y çiudad de Mexico Tenuchtitlan. El tiempo que en ella llegaron, biniendo huyendo desbaratados de los naturales yndios de Culhuacan, su bezino, que agora es a dos leguas de su çiudad, persuadidos del demonio Huizilopochtli, llegaron a la d[ic]ha ciudad, que es agora Mexico Tenuchtitlan, porque el día que llegaron en esta laguna mexicana en medio della estaua y tenía un sitio de tierra y en él una peña y ençima de ella un gran tunal; y en la ora que llegaron con sus balsas de caño y carrizo hallaron en el sitio la d[ic]ha piedra y tunal y al pie dél un hormiguero, y estima ençima del tunal una águila comiendo y despedaçando una culebra; y así tomaron el apellido y armas y diuisa, el tunal y águila, que es tenuchca o tenuchtitlan, que oy se nombra así. Y al tiempo que llegaron a esta çiudad abían andado y caminado muchas tierras, montes, lagunas, rríos, primeramente [en] las más de las tierras y montes que oy abitan en Chichimecas, que es por Sancta Barbola, Minas de Sant Andrés Chalchihuites y Guadalaxara, Xuchipila, hasta Mechuacan, y otras muchas prouinçias y pueblos. Y en las partes que llegauan, si les paresçía tierra fértil, abundosa de montes y aguas, hazían asiento quarenta años y en partes treinta, otras beinte y diez, y en otras tres y dos y un año, hasta en tanta diminuçión q[ue] de beinte días, y luego alçauan el sarzo por mandato de su dios Huitzilupochtli, [que] les hablaua y ellos rrespondían y luego a su mandato, les dezía: «Adelante, mexicanos, que ya bamos llegando al lugar», diziendo: «Ca ça achitonca tonnenemican [1v] mexia». E trayendo ellos siempre su matalotaxe, las mugeres cargadas con ello y los niños y biexos, y los mançebos caçando benados, liebres, conexos, rratones y culebras [que] benían dando de comer a los padres, mugeres, hijos.

El manuscrito de la Crónica fue donado por Hans Peter Kraus a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos.

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