Cuba y sus jueces

Book Information

Serie: Historia 80
Portada: Armando Menocal: Techo del Palacio Presidencial de Cuba
Category:Historia
Author:Raimundo Cabrera
Categorías: Cultos modernos, Diáspora africana, Historia, Literatura colonial Etiquetas: Cuba, Latinoamérica, Siglo XIX

Descripción

Marcelo Pogolotti escribió sobre Cuba y sus jueces:

En 1887, es decir en plena época colonial, [Raimundo Cabrera] publica Cuba y sus jueces, con una plétora de graves acusaciones contra la dominación española.
De este libro conviene entresacar algunos de los inapelables cuanto instructivos cargos que contiene. Abundan los ejemplos concretos y significativos, escogidos con certera puntería. De la absurda política fiscal y arancelaria incluye algunos harto convincentes. «Algunas calles están adoquinadas. Esta novedad data de 1862 y fue celebrada con grandes fiestas; pero las más no lo están, porque el adoquín es piedra importada, y los ayuntamientos no han podido soportar los crecidos derechos que el arancel les impone. Hay alcantarillas pero mal construidas, sirven solo de receptáculo de inmundicias, y no hay aguas abundantes para la limpieza, aquí donde sobran manantiales. Las obras públicas no han preocupado al Gobierno colonial, que mientras señala ocho millones ciento sesenta y cinco mil ciento ochenta y ocho pesos al presupuesto de Guerra, asigna un millón doscientos treinta y ocho mil setecientos dos pesos para Fomento… y estos invertidos casi totalmente en el personal.» Sobre las cuestiones etnográficas y esclavistas descúbrense observaciones no menos significativas. «Tropezarás en verdad por las calles, con una turba abigarrada. Los negros, por el color de su piel y por su número, llamarán tu atención; te recordarán la esclavitud, importada por europeos al suelo americano.» Recuerdan, además, al historiógrafo que «España recibió en 1817, de Inglaterra, cuatrocientas mil libras esterlinas para abolir la trata, y que la emancipación, primero gradual (ley Moret, 1870), luego absoluta (Cortes de 1886) y nunca indemnizada, se debió a las reclamaciones generosas de los reformistas y finalmente de los autonomistas cubanos. Verás el chino, tipo que trae a la memoria otra importación: la del colono o contratado —por no decir esclavo—, y a la que se ha opuesto al fin el mundo civilizado, en tanto que los estadistas españoles acarician el bello ideal de contratar cuatrocientos mil chinos para emplearlos en Cuba en los trabajos agrícolas, no obstante el tratado de Pekín… podrá asombrarte… que sea un nuevo venero de explotación a costas de la moralidad pública, y que de sus juegos y rifas libren la subsistencia y se enriquezcan funcionarios de policía y… otros empleados.»

Imprenta El Retiro, La Habana, 1887.

Imagen de portada: Armando Menocal. Techo del Salón de los Espejos. Palacio Presidencial. La Habana.