Decreto orgánico de la dictadura de Bolívar

1.00

Ficha bibliográfica

Serie:Leyes 35
ISBN ebook:9788498976113
ISBN papel:9788498161410
Páginas:20
Portada:El Libertador Simón Bolívar, Firmando el Decreto
Categories:,
Author:

Categorías: , Etiquetas: , , ,

Descripción

Simón Bolívar se proclamó dictador el 27 de agosto de 1828, mediante el presente Decreto orgánico de la dictadura de Bolívar, tras el fracaso de la Convención del 9 de abril de 1828, dividida en tres fracciones: una encabezada por el general Francisco de Paula Santander vicepresidente de la Gran Colombia que pretendía un gobierno federal; otra liderada por Simón Bolívar, defendía un gobierno dictatorial; y una tercera, la de los independientes, de Joaquín Mosquera.
El 25 de septiembre de 1828, Bolívar sobrevivió a un atentado en Bogotá, conocido como la Conspiración Septembrina. En un principio perdonó a los acusados, miembros de la facción «santanderista». Sin embargo, al final fueron fusilados y Francisco de Paula Santander marchó al exilio.

 

Fragmento de la obra

Decreto Orgánico de la Dictadura de Bolívar (1828)

(27 de agosto de 1828)

Que debe servir de Ley constitucional [sic] del Estado hasta el año de mil ochocientos treinta.

Simón Bolívar, Libertador, Presidente de la República de Colombia, etc., etc., etc.:

Considerando: que desde principios del año de 1826, se manifestó un deseo vivo de ver reformadas las instituciones políticas, el cual se hizo general y se mostró con igual eficacia en toda la República, hasta haber inducido al congreso de 1827 a convocar la gran convención para el día 2 de marzo del presente año, anticipando el período indicado en el Artículo 191 de la Constitución del año 11.°;

Considerando: que convocada la convención, con el objeto de realizar las reformas deseadas, fue éste un motivo de esperar que se restableciera la tranquilidad nacional;

Considerando: que la convención reunida en Ocaña el día 9 de abril de este año, declaró solemnemente y por unanimidad de sufragios la urgente necesidad de reformar la Constitución;

Considerando: que esta declaración solemne de la representación nacional convocada y reunida para resolver previamente sobre la necesidad y urgencia de las reformas, justificó plenamente el clamor general que las había pedido, y, por consiguiente, puso el sello al descrédito de la misma Constitución;

(…)

Después de una detenida y madura deliberación he resuelto encargarme, como desde hoy me encargo, del poder supremo de la República, que ejerceré con las denominaciones de «Libertador», «Presidente», que me han dado las leyes y los sufragios públicos…