Desde Toledo a Madrid

Ficha bibliográfica

Serie: Teatro 234
ISBN ebook: 9788498971767
ISBN papel: 9788496290693
Páginas: 142
Category:Teatro
Author:Tirso de Molina
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: España, Siglo XVII

Descripción

Desde Toledo a Madrid, de Tirso de Molina, tiene su antecedente en el tercer capítulo de su «novela» Cigarrales de Toledo. Un hombre celoso y despechado, en una noche de pendencia, irrumpe al huir de la justicia en la alcoba de una dama. El encuentro hará que los dos se replanteen la vida a la que parecen predeterminados ante la posibilidad de un nuevo y verdadero amor. Doña Mayor, es una dama toledana que se va a casar por compromiso en Madrid, al día siguiente. Don Baltasar, pretende conquistarla. Durante dos jornadas de viaje entre Toledo y Madrid, asistimos a una lucha contra reloj, urdida por los amantes. Él disfrazado de mozo de mulas y ella, desplegando todos los sutiles ardides de la inteligencia femenina. Tirso despliega todo su ingenio y sabiduría, en el retrato de unos personajes frágiles pero llenos de determinación, dispuestos a seguir los impulsos de sus pasiones y rebelarse contra lo establecido.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Don Baltasar, en traje bizarro de camino, baja por la escalera envainando la espada.)

Baltasar Milagro fue no matarme,
cuando el tejado salté.
La casa ignoro en que entré.
¿Si en ella podré librarme
de la justicia? Escalera
es ésta, luz hay aquí.
Si le maté, defendí
mi vida. La vez primera
que llego, Toledo, a verte,
¿de este modo me recibes?
¿A extranjeros apercibes
agrados y a mí la muerte?
Ruido en la calle siento;
diligencias por mí hará
la justicia; abierto está
y con luz este aposento;
entraré a favorecerme
en él de quien le habitare.

(Viénese a la alcoba.)

Su piedad mi vida ampare;
que bien puedo prometerme
de la autoridad y traza
de esta noble habitación
que sus señores lo son:
el riesgo que me amenaza
asegura la nobleza
que en tales casas se cría.

(Cierra de golpe la puerta de la alcoba.)

Sin advertir lo que hacía,
cerré la puerta. La pieza
está tan bien adornada,
que califica a su dueño.
¡Señores!¿No hay nadie? Al sueño
el que habita esta posada
pagará el común tributo.
Una cama de tabí
está descompuesta aquí:
socorro pido sin fruto.
Poco ha que sola quedó,
porque entre su ropa advierto
que, a semejanza del muerto
que el alma desamparó,
conserva el calor vital
en muestras de lo que fue.
¡Válgame el cielo!¿Qué haré?
¿Vióse confusión igual?
Hallándome aquí encerrado,
doy sospecha a una bajeza,
indigna de la nobleza
que mi sangre ha profesado.
¿No es mejor salir y dar
cuenta al dueño de esta casa
del infortunio que pasa
por mí, y humilde obligar
su generoso favor?
¿Quién lo duda?