Diario de campaña

1.00

Número de serie: Historia 228
ISBN ebook: 9788498978728
ISBN papel: 9788493343934
Páginas: 42
Portada: Moneda cubana de 5 pesos de 1916
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Descripción

El Diario de campaña de José Martí es una sucesión de apuntes fugaces escritos en Cuba durante la Guerra de Independencia. Aquí se mezclan las reflexiones sobre el destino de una nación con las descripciones del paisaje, de las comidas o los personajes que rodean a su autor. Aunque parezca extraño, a veces las oraciones yuxtaponen los elementos de un modo casi cinematográfico y confieren a la prosa de Martí un tono cercano al de los escritores de vanguardia de principios del siglo XX. En ocasiones el Diario de campaña recuerda incluso a los diarios de Wittgenstein durante la Primera Guerra Mundial. El libro termina con la muerte inminente de José Martí en Dos Ríos.

 

Fragmento de la obra

Diario
9. Abril. Lola, jolongo, llorando en el balcón. Nos embarcamos.
10. Salimos del Cabo. Amanecemos en Inagua. Izamos velas.
11. Bote. Salimos a las once. Pasamos rozando a Maisí, y vemos la farola. Ya en el puente. A las siete y media, oscuridad. Movimiento a bordo. Capitán conmovido. Bajan el bote. Llueve grueso al arrancar. Rumbamos mal. Ideas diversas y revueltas en el bote. Más chubasco. El timón se pierde. Fijamos rumbo. Llevo el remo de proa. Salas rema seguido. Paquito Borrero y el general ayudan de popa. Nos ceñimos los revólvers. Rumbo al abra. La Luna asoma, roja, bajo una nube. Arribamos a una playa de piedras (La Playita al pie de Cajobabo). Me quedo en el bote el último vaciándolo. Salto. Dicha grande. Viramos el bote, y el garrafón de agua. Bebemos málaga. Arriba por piedras, espinas y cenegal. Oímos ruido, y preparamos, cerca de una talanquera. Ladeando un sitio, llegamos a una casa. Dormimos cerca, por el suelo.
12. A las tres nos decidimos a llamar. Blas, Gonzalo, y la Niña. José Gabriel, vivo, va a llamar a Silvestre. Silvestre dispuesto. Por repechos, muy cargados, salimos a buscar a Mesón, al Tacre (Záguere). En el monte claro esperamos, desde las nueve, hasta las dos. Convenzo a Silvestre a que nos lleve a Imía. Seguimos por el cauce del Tacre. Decide el general escribir a Fernando Leyva, y va Silvestre. Nos metemos en la cueva, campamento antiguo, bajo un farallón, a la derecha del río. Dormimos: hojas secas: Marcos derriba: G me trae hojas.

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