Diario de la navegación emprendida en 1781

ISBN rústica: 9788498167825

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Descripción

Diario de la navegación emprendida en 1781. Basilio Villarino

 

Fragmento de la obra

Diario de la navegación que va a hacer don Basilio Villarino, segundo piloto de la Real Armada, con las dos embarcaciones de su mando, el bergantín Nuestra Señora de Carmen y Ánimas, y la chalupa San Francisco de Asís, desde el Río Negro, a reconocer la costa, la Bahía de Todos los Santos, Islas del Buen Suceso y demás adyacentes, buscar el desagüe del río Colorado, y penetrar su entrada, de orden del Comisario Superintendente de estos establecimientos, el señor don Francisco de Viedma

Día 12 de abril de 1781
A las ocho y media de la mañana tiré la última pieza de leva, y me hice a la vela del establecimiento con las expresadas embarcaciones, y viento N bonancible. A las cuatro y media de la tarde llegué a la boca del Río Negro, remolcando el bergantín con el bote y la chalupa, por estar calma; en cuyo paraje di fondo, a esperar tiempo a propósito para emprender mi navegación, el que no pude conseguir hasta el 4 de mayo, en cuyo intervalo de tiempo tuve lugar de registrar la barra (el que no había tenido antes) como a satisfacción la registré en los días que el tiempo lo permitía; y no sin muchísima utilidad, pues descubrí por la parte del N una canal, mejor que la que hasta ahora practican los navegantes a este río por la parte del S.

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Esta canal hace fácil y poco arriesgada su navegación a este río, su entrada y salida casi con todos vientos, sin atender a otra cosa que a las marcas: lo que no sucedía antes, pues era preciso combinar éstas con los vientos, y estos debían ser favorables en el único punto de la pleamar, cuya circunstancia eternizaba las embarcaciones, que fondeadas de la parte de adentro iban a entrar, pues no concurriéndoles en aquel punto de la pleamar viento favorable, permanecían fondeadas afuera. Y aunque a mí nunca esta circunstancia me detuvo, pues casi siempre he entrado con viento contrario, y se ha visto lo muy cerca que alguno ha estado de perderse, por permanecer afuera fondeados; por lo cual convendría que los navegantes a este establecimiento se instruyesen bien en la barra de este río y sus canales, a fin de asegurar sus vidas y los reales intereses; pues solo la falta de práctica es la que ocasiona los muchos riesgos y detenciones que continuamente se experimentan.
Parece que contradice lo que llevo dicho, el haber yo estado desde el día 12 de abril hasta el 4 de mayo fondeado en la boca aguardando tiempo oportuno para mi viaje: pero no es así, porque yo salgo a un reconocimiento, de cuyo paraje no se sabe otra cosa que lo muy peligroso que es, que precisamente debo salir a tal hora que pueda pasar en el día los bajos de Punta Rubia; que el viento tal que no proporcione de día esta navegación, y que lo pueda resistir una embarcación menor como es la chalupa que llevo conmigo sin exponerla a zozobrar; y que la mar sea a propósito, para que así mismo la pueda resistir, y otras infinitas circunstancias a que me es indispensable atender, como conocen los inteligentes en la navegación; y únicamente el asegurar las comisiones que se me han encargado pudieron a veces detenerme algunos días fondeado en la boca, pero no los vientos contrarios ni aun las noches, pues he entrado y salido por la barra, sin que uno ni otro me sirviese de estorbo aun antes de descubrir esta canal: pero ahora descubierta, es mucho más fácil esta navegación, por lo que se hace preciso que se hagan prácticos en ella todos los que navegan al Río Negro.
Los vientos que regularmente detienen en la boca de este río a los que van a salir de él para Buenos Aires, son del tercer cuadrante, y estos son contrarios hasta salir de la barra por la canal del S; pero en saliendo de ella, todos son vientos largos para hacer esta navegación. Por la canal del N son favorables, pues esta corre con la boca del río ENE y OSO; y en esta inteligencia, los que más detenían las embarcaciones antes que se descubriese, son ahora los más favorables.