Diario histórico de la rebelión y guerra de los pueblos guaraníes

Book Information

Serie: Historia 185
ISBN ebook: 9788498970388
ISBN papel: 9788498167078
Páginas: 74
Portada: Catedral de São Miguel Arcanjo
Category:Historia
Author:Tadeo Xavier Henis
Categorías: Historia, Indigenismo, Literatura colonial Etiquetas: España, Latinoamérica, Paraguay, Portugal, Siglo XVIII

Descripción

El Diario histórico de la rebelión y guerra de los pueblos guaraníes, de Tadeo Xavier Henis, es una crónica de los conflictos coloniales entre España y Portugal durante el siglo XVIII, en el territorio de Río Grande del Sur.

Edición de referencia: Buenos Aires, Imprenta del Estado, 1836.

 

Fragmento de la obra

A mediado del mes de enero del año de 1754, confederados a los Guaranís los Guanoas gentiles, que diligentemente ejercían el oficio de exploradores, hicieron saber a todos los habitantes de los pueblos, que a las cabeceras del Río Negro se veía un numeroso escuadrón de portugueses. Con esta noticia se tocó al arma por todas partes, se despacharon por los pueblos presurosos correos, se hicieron cabildos, se tomaron pareceres, y unánimemente proclamaron que debían defenderse.
El día 27 de dicho mes salieron armados del pueblo de San Miguel 200 soldados a caballo a recoger la demás gente de sus establos, o estancias, hasta llegar al número de 900. Después siguieron 200 del pueblo de San Juan, y otros tantos de los pueblos de San Ángel, San Luis y San Nicolás, con ochenta de San Lorenzo: de suerte que todos eran 1.500, y fueron repartidos para defender los confines de sus tierras.
Mientras se disponían estas cosas cuidadosamente, el día 8 de febrero se avisó de las estancias vecinas de San Juan, que están a las orillas del Río Grande, por los indios de Santo Tomé que a la sazón en sus montes fabricaban la yerba según acostumbran, que no lejos de ellos había gran número de gente portuguesa, y que amenazaba de muy cerca a los pueblos, porque apenas distaban 20 leguas de ellos.
Casi al mismo tiempo avisaron de las estancias más remotas de San Luis, las cuales están a las orillas del mismo Río Grande, límite antiguo de división entre las tierras guaranís y portuguesas, que se veía un trozo de enemigos portugueses, que ya habían pasado el río en algunas barcas y canoas, y que en un bosque vecino habían construido dos grandes galpones, y que tenían también muchos caballos y armas. Habiendo yo sido llamado, marché al socorro de los estancieros de los circunvecinos campos y de otros pueblos, y también para que se transfiriese a tiempo a aquel paraje el ejército que había salido de los pueblos contra los invasores, y estar así apercibidos para resistir unánimemente a todos los enemigos.
También se esparció por entonces cierta voz, que así como alegró los ánimos de los soldados, los encendió y levantó a esperanzas de mayores cosas. Decía esta, que doce carros con alguna gente, pertrechos y caballos, habían pasado el Río Uruguay, en el paso que llaman «de las Gallinas», pero que por los confederados bárbaros, Charruas y Minuanes, parte habían sido heridos, parte dispersos y muertos: que los animales habían sido retirados lejos y los carros quemados. Parece que dicho rumorcillo no era del todo vano: porque, volviendo un alcalde de Santo Ángel de las tierras de sus estancias, lo contaba así como lo había oído a algunos de los confederados vencedores, que acababan de llegar.