Don Quijote. Visión de Barcelona

1.00

Ficha bibliográfica

Serie:Narrativa 70
ISBN ebook:9788498974423
ISBN papel:9788498160307
Páginas:78
Portada:Joseph Friderich Leopold: Barcelona
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Descripción

Don Quijote. Visión de Barcelona es una selección de capítulos del Quijote que comprende las principales referencias a la ciudad de Barcelona de dicha novela. La ciudad aparece en la novela como telón de fondo de situaciones extremas. Don Quijote presencia un combate naval, en el que se pone en evidencia las estrechas relaciones entre el islám y la ciudad, también es derrotado en Barcelona y obligado a recluirse en su pueblo, poniendo término a su vida de caballero andante.

 

Fragmento de la obra

Tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces de ellos no visto; parecioles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera, que en la Mancha habían visto. Vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales abatiendo las tiendas se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua: dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos: comenzaron a moverse y a hacer modo de escaramuza por las sosegadas aguas, correspondiéndoles casi al mismo modo infinitos caballeros que de la ciudad sobre hermosos caballos y con vistosas libreas salían. Los soldados de las galeras disparaban infinita artillería, a quien respondían los que estaban en las murallas y fuertes de la ciudad, y la artillería gruesa con espantoso estruendo rompía los vientos, a quien respondían los cañones de crujía de las galeras. El mar alegre, la tierra jocunda, el aire claro, solo tal vez turbio del humo de la artillería, parece que iba infundiendo y engendrando gusto súbito en todas las gentes.
No podía imaginar Sancho cómo pudiesen tener tantos pies aquellos bultos que por el mar se movían. En esto llegaron corriendo con grita, lililíes y algazara los de las libreas adonde don Quijote suspenso y atónito estaba: y uno de ellos, que era el avisado de Roque, dijo en alta voz a don Quijote:
—Bien sea venido a nuestra ciudad el espejo, el farol, la estrella y el norte de toda la caballería andante, donde más largamente se contiene. Bien sea venido, digo, el valeroso don Quijote de la Mancha: no el falso, no el ficticio, no el apócrifo que en falsas historias estos días nos han mostrado, sino el verdadero, el legal y el fiel que nos describió Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores.
No respondió don Quijote palabra, ni los caballeros esperaron a que la respondiese, sino, volviéndose y revolviéndose con los demás que los seguían, comenzaron a hacer un revuelto caracol al derredor de don Quijote; el cual, volviéndose a Sancho, dijo:
—Éstos bien nos han conocido; yo apostaré que han leído nuestra historia, y aun la del aragonés recién impresa.