Doña Beatriz de Silva

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ISBN rústica: 9788498164909 SKU: 9788498971835 Categoría: Etiquetas: , ,

Descripción

En Doña Beatriz de Silva Tirso de Molina relata la historia de la fundadora de la orden religiosa de las Concepcionistas. La obra contiene elementos históricos, y rasgos de la comedia palaciega. El día treinta de abril de 1489, a petición de Beatriz y de la reina Isabel, el Papa Inocencio VIII autorizó la fundación de un nuevo monasterio en España y aprobó las principales reglas que, entre tanto, habrían de observarse en el mismo. Sin embargo, antes de que, conforme al permiso pontificio, se iniciara a la vida regular en el nuevo monasterio, Beatriz subió a los cielos.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Tiros de artillería; música de todo género; fiestas de dentro, y saca Silveira sobre los corredores de arriba, a un lado, una bandera con las armas de Portugal y Castilla.)

Silveira: La hermosa doña Isabel,
infanta de Portugal,
que va a dar mano de esposa
al segundo rey don Juan,
nieta del rey don Duarte
hija de aquel capitán
que con la cruz portuguesa
ganó renombre inmortal,
¡viva siglos infinitos
por gloria de nuestra edad!

(Disparan y tocan chirimías.)

Voces: (Dentro.) ¡Vivan don Juan e Isabel
por Castilla y Portugal!

(Al otro lado saca arriba Olivenza otra bandera con las armas de Portugal y del Imperio.)

Olivenza: La infanta doña Leonor
que gloria a estos reinos da
y a Federico tercero,
que del imperio alemán
es monarca, llama esposo.
¡Viva!

Voces: (Dentro.) ¡Viva!

Olivenza: Desde el mar
toquen festivos clarines,
que a ellos responderá,
con marciales intrumentos,
Lisboa.

(Éntranse los de arriba.)

Silveira: Haced disparar
las piezas de este castillo.

(Música y tiros.)

Voces: (Dentro.) ¡Alemania! ¡Portugal!

(Salen don Juan y don Fernando.)

Juan: Dejad las festivas voces
crueles, que atormentáis
un alma, entre amor y celos,
hecha esfera de un volcán.
No disparéis culebrinas,
o con ellas me apuntad
al corazón, que hecho piezas
suspira por su mitad.
vuestra galas son mi luto,
vuestras fiestas mi pesar,
vuestras bodas mis obsequias;
sin Leonor no vivo ya.