El Estado Federal de Panamá

Ficha bibliográfica

Serie: Leyes 58
ISBN ebook: 9788490076545
ISBN papel: 9788490073735
Páginas: 94
Portada: Jefes indios de San Blas
Prólogo de: Rodrigo Miró Grimaldo
Notas de: Justo Arosemena
Categories:Historia, Leyes
Author:Justo Arosemena
Categorías: Cultos modernos, Ediciones anotadas, Historia, Literatura colonial Etiquetas: Latinoamérica, Panamá, Siglo XIX

Descripción

En El Estado de Federal de Panamá Justo Arosemena expone los antecedentes históricos y culturales de la nacionalidad panameña. Este libro fue un texto que tuvo repercusiones inmediatas en la historia de la región. Asimismo influyó de forma definitiva en el desarrollo político del istmo de Panamá. También reordenó su relación con la Nueva Granada, del que formaba parte en la época. Arosemena cimentó aquí los modelos de gobernabilidad de un sistema federal. En consecuencia las ideas que aquí proclamó constituyeron la base ideológica de un país ansioso de ejercer su propia soberanía. Aunque Arosemena no vivió para ver su sueño hecho realidad, cabe decir que pudo definirlo con lucidez.
Arosemena se remite aquí a ejemplos de la antigüedad clásica. Desarrolla una visión de la economía y del valor estratégico de Panamá. Y tiene muy en cuenta el contexto geopolítico del continente americano en la segunda mitad del siglo XIX. Finalmente cabe añadir que Arosemena fue un convencido defensor de la integración de Latinoamérica. Así lo demuestra su presencia en el Tratado de unión y alianza defensiva entre los Estados de América de 1865.

Fragmento del prólogo de Rodrigo Miró Grimaldo:

El Estado Federal de Panamá, la conocida obra de Justo Arosemena, apareció, con humildísimo ropaje, en la ciudad de Bogotá y en el año 1855. Dada la importancia del magistral ensayo era de esperarse su reproducción. Y durante la República se han hecho seis reediciones —sin contar una mimeografiada para uso de un grupo de estudiantes de la Universidad—, si bien nunca con la dignidad que merece. Inició la tarea don Guillermo Andreve, en su benemérita Biblioteca de Cultura Nacional, números 4 y 5 de 15 y 30 de junio de 1918; se incorporó luego al volumen de Documentos sobre la Independencia del Istmo, editado por el Instituto Nacional en 1930 y preparado por don Ernesto J. Castillero R. en las condiciones que él explica; volvió a publicarse en el número 15 del Boletín de la Academia Panameña de la Historia, de octubre de 1937, lo mismo que en el volumen número 23 de la Colección Panamericana ofrecida al público en 1954 por la editorial W. M. Jackson, de Buenos Aires, cuyo material seleccionó y prologó el doctor José de la Cruz Herrera; se reprodujo nuevamente por el doctor Carlos Manuel Gasteazoro en el cuaderno inicial y único de la «Biblioteca Istmeña», en agosto de 1952, y, por último, se incluyó en el tomo de Documentos Fundamentales para la Historia de la Nación Panameña publicados por la Junta Nacional del Cincuentenario en 1953 y coleccionados por mí.

 

Fragmento de la obra

I

Entre los males causados por el funesto levantamiento del 17 de abril, debemos contar la paralización de varios proyectos legislativos importantes, que seguían su curso en las Cámaras. Uno de esos proyectos es el de reforma constitucional, que erige el Estado de Panamá.
Después de aprobado por los senadores con una aceptación muy pocas veces vista en el Congreso, iba a pasarse a la Cámara de Representantes en el mismo día en que José María Melo, abusando de la fuerza puesta en sus manos para sostener la Constitución y los altos poderes nacionales, echó por tierra en la capital de la República esa misma Constitución y esos mismos poderes. El Congreso se disolvió de hecho, y sus miembros buscaron en la fuga seguridad para sus personas, y medio de empezar la grande obra de la restauración de las leyes, que tuvo fin glorioso el memorable 4 de diciembre.
A no ser por el atentado del 17 de abril, el acto reformatorio se habría discutido y aprobado en la Cámara de Representantes, y sancionado como parte de la Constitución, habría evitado a las provincias de Azuero y de Veraguas los graves conflictos en que se han encontrado por falta de un gobierno superior inmediato. La Providencia se complace, en su infinita bondad, en suministrar pruebas espléndidas de los asertos que la ciencia contiene, que la meditación sugiere, y que el amor a la patria anima a proferir cuando la duda, la rutina y el disculpable temor a grandes innovaciones, hacen más necesaria la demostración de la verdad. Así es como los acontecimientos de que he hecho mención, vinieron como a presentarse por sí mismos en calidad de poderoso ejemplo, del mismo modo que los sucesos de abril a diciembre, en toda la República, ocurrieron en apoyo de los que defendían lo peligroso e innecesario del ejército permanente.
Quiso el Congreso de Ibagué continuar la discusión del proyecto de Estado de Panamá; pero ni los espíritus se hallaban dispuestos a ocuparse en asuntos que no tendiesen inmediatamente a la destrucción del poder intruso, ni había probablemente en la Cámara de Representantes todo el cúmulo de informes necesarios para desvanecer algunas dudas que despertaba el debate. Lo cierto es que el proyecto, después de algunas modificaciones, se suspendió hasta la reunión ordinaria del presente año, y se mandó publicar por la imprenta.