El Iris de Salamanca

Book Information

Serie: Teatro 470
ISBN ebook: 9788490075289
ISBN papel: 9788498161519
Páginas: 168
Portada: Juan Cordero Hoyos: La bañista
Category:Teatro
Author:Cayetano Cabrera y Quintero
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: México, Siglo XVIII

Descripción

El Iris de Salamanca. Cayetano Cabrera y Quintero

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen San Juan y Pedro de clérigos.)

San Juan Sígueme Pedro.

Pedro A mi fe
pluguiera que menos corto,
de tu omnia mea meas porto,
no oyera el sequere me.
Cuanto tu ingenio agradando 5
ha ido, señor, adquiriendo
como lo vas poseyendo,
lo vas sin seso dejando.
Niño eras cuando colaste
un beneficio, y muy triste 10
a otro el beneficio hiciste,
cuando el tuyo renunciaste.

San Juan Sin servirlo, ¿fuera bien
lograr, Pedro, su caudal?

Pedro Pues digo ¿y quien sirve mal 15
no cobra, señor, también?
Todavía de estudiar
tu aplicación no acababa,
y ya tu padre estudiaba
en hacerte familiar 20
de aquel ilustre prelado
que, en Burgos constituido,
logró, en riesgos de temido,
obsequios de venerado.
Pero ya en ti se baraje 25
el proloquio introducido,
pues, aunque tú paje has sido,
no estudiaste para paje.

San Juan Si tanto erré como viste,
claro está que no estudié. 30

Pedro Por eso mismo, y porque
dejaste cuanto adquiriste,
hízote este gran prelado
su camarero y después
su limosnero, que es 35
cargo muy aprovechado.
Y cuando empezar debías
esta caridad por ti,
el caudal de tu amo, y
aun el tuyo, repartías. 40
Premio, que éste es nuevo modo,
de tu virtud extremada;
pues no persistiendo en nada
quiere así dejarlo todo.

San Juan Pedro, el consuelo previenen 45
los disgustos que te aquejan,
pues bienes que así se dejan,
mejor entonces se tienen.
A otra empresa me convoca
Dios, que mucho más nos ama; 50
y pues Dios, Pedro, me llama, [180] a mí seguirle me toca.
Advierto el sangriento estrago
de esta ciudad, y es buen medio
anticipar el remedio 55
a los golpes del amago.
Y si bien las señas oí
nos dio don Félix Manzano,
está la casa a esta mano
de doña María Monroy, 60
noble viuda en quien se advierte
que, al rigor de hados prolijos,
de dos sus amados hijos
llora la violenta muerte.
Guía para ella.

Pedro Señor, 65
Ya anochece, y no quisiera…

San Juan ¿Qué?

Pedro …que alguno nos dijera
a palos…

Diego (Dentro.) ¡Muere traidor!