El libro de los ingenios: colección de vistas de los principales ingenios

6.00

Book Information

Serie:Historia-Arte 460
ISBN ebook:9788498165456
ISBN papel:9788498168358
Páginas:168
Portada:Ingenio San Rafael, propiedad de la familia de Ruiz y Alentado
Editor:Luis Marquier
Ilustrador:Eduardo Laplante
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Descripción

El libro de los ingenios: colección de vistas de los principales ingenios, de Eduardo Laplante y Justo Germán Cantero, es uno de las más célebres y codiciados de los libros impresos en Cuba. Editado con maestría; contiene veintiocho grabados, diecinueve representan exteriores y nueve interiores de casas de caldera en los que se muestra escenas de la industria azucarera. Fue impreso en la Litografía de Luis Marquier y presentado por la Real Junta de Fomento de Cuba.
El sumario del El libro de los ingenios es de por sí un panorama de los propietarios de Ingenios de Cuba y de la localización de sus mejores fábricas en el territorio de la Isla en 1855, año de la primera edición.

 

Índice de la obra

Ingenio Flor de Cuba, de la propiedad de los señores de Arrieta
Ingenio San Martín, propiedad de la señora doña Francisca Pedroso y Herrera
Ingenio El Progreso, propiedad del señor marqués de Arcos
Ingenio Álava, propiedad del señor don Julián Zulueta
Ingenio Santa Susana, propiedad del excelentísimo señor don Antonio Parejo
Ingenio Asunción, propiedad del señor don Lorenzo Pedro
Ingenio Victoria, propiedad del señor don Simón Pérez de Terán
Ingenio Santa Rosa, propiedad del señor don Domingo de Aldama
Ingenio Armonía, propiedad de los señores don Miguel de Aldama y don José Luis Alfonso
Ingenio La Ponina, de la propiedad del señor don Fernando Diago
Ingenio Monserrate, propiedad del excelentísimo señor conde de Santovenia
Ingenio Acana, propiedad del señor don José Eusebio Alfonso
Ingenio Trinidad, propiedad del señor don Esteban Santa Cruz Oviedo
Ingenio Amistad, propiedad del señor don Joaquín de Ayestarán
Ingenio San Rafael, propiedad de la familia de Ruiz y Alentado
Ingenio Intrépido, de la propiedad del señor coronel don Miguel de Cárdenas y Chávez
Ingenio Unión, propiedad de don José Miguel y don Pedro Lamberto Fernández
Ingenio San José de La Angosta, propiedad del excelentísimo señor conde de Fernandina
Ingenio Güinia de Soto, propiedad del señor don Justo Germán Cantero
Ingenio Buenavista, propiedad del señor don Justo Germán Cantero
Ingenio Manaca, propiedad de la señora doña Juana Hernández de Iznaga
Ingenio El Narciso, propiedad del señor conde de Peñalver
Ingenio Purísima Concepción [a] Echeverría, propiedad de la señora doña Francisca Pedroso y Herrera
Ingenio Santa Teresa (a) Agüica, propiedad del excelentísimo señor conde de Fernandina
Ingenio Tinguaro, propiedad del señor don Francisco Diago

 

Fragmento de la obra

La casualidad de estar viajando por la Isla Mr. Eduardo Laplante me proporcionó la adquisición de su amistad, y persuadido de su decidida afición al noble y bello arte de la pintura, me alborocé de hallarle en mi camino y proponerle que tomase las vistas de mis ingenios, lo que aceptó con agrado. Al ver la facilidad, gusto y exactitud del dibujo y sus no comunes conocimientos generales de nuestra agricultura, hablamos de lo conveniente que sería una obra en donde figurasen las fincas principales de Cuba y por este medio dar a conocer los adelantos y esfuerzos que impenden los agricultores para seguir la marcha universal del progreso y generalizar esos conocimientos en un país en el cual parte de sus habitantes tiene tan poca afición a viajar, séase por los malos caminos que, gracias al celo del Gobierno, de la ilustrada Junta de Fomento y de los buenos patricios, van desapareciendo con los vapores y ferrocarriles, o por el amor que nos inspira la localidad donde nacimos y pasamos los primeros días de la infancia, donde existen nuestros intereses, donde se nos ofrecen, en fin, las más dulces reminicencias.
Siendo este el primer libro en su género que se da a luz en nuestra fértil Antilla, fuera presunción creer que habíamos de llenar cumplidamente el objeto a que tienden nuestros trabajos. Conocemos nuestras débiles fuerzas y solo el fuego sagrado del entusiasmo patrio que arde en nuestros pechos nos da valor para presentarnos al público, guiados por la creencia de que estamos en el deber imprescindible de hacer algo, esforzándonos y trabajando según las escasas facultades con que el ser Supremo nos dotara, para promover por los medios posibles las mejoras y reformas necesarias al bien de la comunidad. También hemos confiado en la bondadosa cooperación de los inteligentes hacendados que nos han franqueado sus fincas con la mayor hospitalidad y facilitado apuntes de suma importancia para los textos, con un interés ardiente que en todos hemos notado por la felicidad de esta tierra querida.”