El mejor esposo

Ficha bibliográfica

Serie:Teatro 103
ISBN ebook:9788499531113
ISBN papel:9788498168068
Páginas:130
Portada:George Riley Kernodle: The Theatre in History
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Descripción

El mejor esposo. Guillén de Castro

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen el Sumo Sacerdote, dos Levitas, Joaquín y Ana por una puerta, y por otra, María, arrodillándose delante del Sumo Sacerdote, y él la levanta.)

Sacerdote: Hija, levantaos.

María: Señor,
primero me da la mano.

Sacerdote: Todo el cielo soberano
os bendiga en su Creador.
A vuestros padres hablad.

María: Sí haré, si me dais licencia,
que hasta agora la obediencia
detuvo la voluntad.
¡Padres del alma!

Joaquín: ¡María!
De contento, estoy sin mí;
dichoso el ser que te di,
dichosa la vejez mía;
dichosa plata en mis canas,
pues reverbera en tus ojos,
dando glorias por despojos
tan tiernas y soberanas.
¡Bendita de tal criatura
el Criador; bendito el ser
que merecí para ser
instrumento desta hechura!
¡Gloriosas, dignas hazañas
de la potencia infinita!

Ana: ¡Dichosa sea y bendita
la sangre de mis entrañas,
que pudo ser de provecho
para darte vida en mí,
y la leche que te di,
más del alma que del pecho!
¡Benditos dichosos brazos
donde te vi como aurora
del Sol, por quien son agora
sombra alegre y tiernos lazos!

María: Yo, padres, soy tan dichosa,
que con la humildad que sigo,
en vuestras bocas bendigo
esa pasión amorosa
y como tierno milagro
de vuestras entrañas puras
al Señor de las alturas
la dedico y la consagro.

Sacerdote Pues llegó el dichoso día
que dio a vuestra tierna edad
cumplimiento y calidad
para ser madre, María,
con vuestros padres iréis
donde, pagando el cuidado
de daros felice estado,
felices nietos les deis,
siguiendo obediente y grata
la costumbre antigua y fiel
con que el pueblo de Israel
su propagación dilata.

María Si sale de mi humildad
encogida mi razón,
advertid que en la intención
se salva la voluntad.
Y si digo, pues nací
en la obediencia inmortal,
que el derecho natural
de mis padres para en mí
después de haberme ofrecido
al templo, con más valor
fue por ellos al Señor
consagrado y transferido;
y el que yo pude tener
libremente en mi albedrío,
desde entonces no fue mío,
ni agora lo puede ser,
pues, cual víctima ofrecida
a la superior Alteza,
voté virginal limpieza,
previniendo inmortal vida;
y así, al tomar nuevo estado,
sera, si tu providencia
lo permite en mi obediencia,
imposible en mi cuidado.