El retablo de las maravillas

Ficha bibliográfica

Serie: Teatro 100
ISBN ebook: 9788499531175
ISBN papel: 9788496290471
Páginas: 30
Portada: Boceto de un anfiteatro clásico
Category:Teatro
Author:Miguel de Cervantes
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: España, Siglo XVII

Descripción

En El retablo de las maravillas Miguel de Cervantes utiliza un argumento del Calila e Dimna citado también en el Libro de los ejemplos del conde Lucanor de Juan Manuel.
En esta obra, unos pícaros (Chanfalla y su compañera Chirinos) llegan un pueblo para hacer una función insólita.
En el retablo, unas marionetas cuentan una historia que solo puede ser vista por quienes fuesen cristianos viejos, sin ascendencia musulmana o judía y no fuesen hijos bastardos.
En este punto se sucede una escena hilarante, Chanfalla describe las maravillas que aparecen en el retablo (Sansón, un toro, ratones, leones y hasta osos colmeneros) y, en realidad, no está ocurriendo nada. Hay solo una caja de madera vacía, un público expectante y un narrador inventándose una historia. Sin embargo, los presentes fingen y aseguran estar viendo las grandiosas maravillas que les son narradas, por miedo a ser considerados hijos ilegítimos o judíos conversos.
El retablo de las maravillas acaba con la llegada de un militar que exige alojamiento para sus exhaustos soldados. Al no saber nada del supuesto poder del retablo no le importa decir que no ve nada. Ante esto los timados comienzan a mofarse de él.

 

Fragmento de la obra

El retablo de las maravillas

(Salen Chanfalla y la Chirinos.)

Chanfalla: No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo embuste, que ha de salir tan a luz como el pasado del Llovista.

Chirinos: Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere tenlo como de molde; que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien se junta una voluntad de acertar a satisfacerte, que excede a las demás potencias. Pero dime: ¿de qué sirve este Rabelín que hemos tomado? Nosotros dos solos, ¿no pudiéramos salir con esta empresa?

Chanfalla: Habíamosle menester como el pan de la boca, para tocar en los espacios que tardaren en salir las figuras del Retablo de las Maravillas.

Chirinos: Maravilla será si no nos apedrean por solo el Rabelín; porque tan desventurada criaturilla no la he visto en todos los días de mi vida.

(Entra el Rabelín.)

Rabelín: ¿Hase de hacer algo en este pueblo, señor autor? Que ya me muero porque vuesa merced vea que no me tomó a carga cerrada.

Chirinos: Cuatro cuerpos de los vuestros no harán un tercio, cuanto más una carga; si no sois más gran músico que grande, medrados estamos.

Rabelín: Ello dirá; que en verdad que me han escrito para entrar en una compañía de partes, por chico que soy.

Chanfalla: Si os han de dar la parte a medida del cuerpo, casi será invisible.
Chirinos, poco a poco, estamos ya en el pueblo, y éstos que aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda.