El tejedor de Segovia

3.00

Ficha bibliográfica

Serie:Teatro 345
ISBN ebook:9788498972528
ISBN papel:9788498162967
Páginas:136
Portada:Jan Cornelisz Vermeyen: El acueducto de Segovia
Category:
Author:

Categoría: Etiquetas: , , ,

Descripción

El tejedor de Segovia es una comedia de Juan Ruiz de Alarcón, publicada en la Parte segvnda de las comedias del licenciado Iuan Rvyz de Alarcón y Mendoza, Relator del Consejo de Indias. (Barcelona: Sebastián de Cormellas, 1634).
Datada entre 1616 y 1619, El tejedor de Segovia muestra la intención de Alarcón de proclamar un buen gobierno. Su primera parte es anónima y la segunda original del autor. Los personajes de esta obra escapan al molde común de los personajes alarconianos. Los hermanos Fernando y Ana Ramírez de Vargas huyen de Suero y Julian Peláez, asesinos de su padre, y se refugian en Segovia fingiendo ser hijos del tejedor Pedro Alonso. Y luego dan muerte a los verdugos de su padre en justa venganza, aprobada por el rey Alfonso VI de Castilla.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen el Conde, don Juan, Fineo y criados, de noche.)

Fineo: Ésta que miras, señor,
es la casa.

Conde: ¡Humilde choza
para hermosura que goza
los despojos de mi amor!

Fineo: Tú, pues a honrarla te inclinas,
engrandeces su humildad
y su fortuna.

Conde: Llamad.

Fineo: ¿En efeto determinas
entrarla a ver?

Conde: Sí, Fineo.
No sufre más dilación
esta amorosa pasión
en que se abrasa el deseo.

Fineo: Mira a lo que te dispones,
siendo tu padre el privado
del rey; que con más cuidado
notan todos tus acciones.

Conde: Consejos me das perdidos,
cuando estoy de amor tan ciego,
que si el alma toca a fuego,
solo tratan los sentidos
de librarse de la llama,
que en Etna convierte el pecho,
sin atender al provecho,
a la razón ni la fama.
Bien sé el lugar de que gozo
y a lo que obliga esa ley;
mas cuando esto sepa el rey,
también sabe que soy mozo.
A mi padre solo toca
el gobierno; y siendo así,
pues no soy ministro, en mí
no es tan culpable y tan loca
esta acción, que estando ciego,
por no dar qué murmurar,
me obligue a no procurar
el remedio a tanto fuego.