Escarmientos para el cuerdo

3.00

Book Information

Serie:Teatro 253
ISBN ebook:9788499531359
ISBN papel:9788498165043
Páginas:130
Portada:Ferdinando Galli da Bibiena: Escena en ángulo
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Descripción

Escarmientos para el cuerdo. Tirso de Molina

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Música de todos géneros y entran por un palenque con los instrumentos de un bautismo en fuentes de plata, gentiles hombres bizarros en cuerpo; detrás de todos don Juan, que lleva sobre una fuente un turbante y en él una corona, y en el remate una cruz. Luego vestido a lo turquesco, de blanco, el rey Safidín, descubierta la cabeza; a su lado García de Sá, viejo, gobernador, bizarro, en cuerpo a lo antiguo. Por otro palenque soldados bizarros, uno de ellos con la banda de las Quinas de Portugal; y arcabuces, trompetas y cajas. Detrás, arrastrando una pica, Manuel de Sosa, muy bizarro, y delante de él Diaguito con arcabuz pequeño, espada y daga. Arriba, en un balcón despejado y grande, la reina Rosambuca a lo indio, coronada, y a su lado doña Leonor, muy bizarra, y doña María, de hombre, muy galán. Va a besar la mano Manuel, a García, y tiénele.)

Manuel: A los triunfos portugueses,
cuyas belicosas quinas,
armas ya, primero estrellas,
tiembla el Asia, Europa envidia,
después que logró la iglesia
las católicas vigilias
de Enrique, glorioso infante,
que ocasiona las primicias
de este dilatado imperio
y en diez lustros vio su silla,
Portugal, triunfante en Goa,
freno absoluto de la India;
a sus triunfos, pues, eternos,
añada Vueseñoría,
gobernador generoso
de tanto emporio y provincias,
el que la fama le ofrece
con la victoria más digna
de perpetuarse en bronces
que conservó el tiempo escritas.
Quiso el gran Nuño de Acuña
dar fin dichoso a sus días
y gobierno, que en diez años
honraron tantas conquistas,
con la inexpugnable fuerza
de Dío, que vio cumplida,
a pesar de resistencias,
ya idólatras, ya moriscas.
Diola cuatrocientas brazas
de ruedo, con perspectiva
y figura triangular,
y en sus ángulos fabrica
tres célebres baluartes,
sin otro, que predomina
en medio la plaza de armas;
y al cabo la fortifica
de fosos, muros, torreones,
portas, puentes levadizas,
armas, bastimento y cuanto
mostró el arte a la milicia.
Llamóla Santo Tomé,
apóstol que santifica
con su sangre a Meliapor
y a Oriente con sus relíquias.