Espejo de paciencia

1.00

Número de serie: Poesía 6
ISBN ebook: 9788499531366
ISBN papel: 9788496290945
Páginas: 46
Portada: Máscara de la reina madre. Nigeria. Siglo XVI
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Descripción

Espejo de paciencia es un poema épico de Silvestre de Balboa. Fue compuesto en octavas reales y describe el secuestro del obispo fray Juan de las Cabezas Altamirano por el pirata francés Gilberto Girón. El clímax del poema es el rescate del obispo, protagonizado por el esclavo Salvador Golomón. La escaramuza transcurre en 1604 en las inmediaciones de la ciudad de Trinida, en la costa sur  de Cuba.
Espejo de paciencia (1608), la única obra de Silvestre de Balboa, es el primer poema cubano. Fue dado a conocer por José Antonio Echeverría en la Revista El Plantel en 1838.

 

Fragmento de la obra

Canto I

Argumento
El capitán Gilberto Girón, francés, Señor de la Ponfiera, llega con una gruesa nao a Manzanillo, puerto y jurisdicción del Bayamo; y teniendo noticia que el maestro don fray Juan de las Cabezas, Altamirano, obispo de esta Isla de Cuba, está en el hato de Yara, salta en tierra con veintiséis soldados y caminando de noche, prende al obispo y al canónigo Puebla, y los trae presos a su nao, donde rescatan al obispo por cueros y dinero, y le dan libertad.

Canten los unos el terror y espanto
que causó en Troya el Paladión preñado:
Celebren otros la prisión y el llanto
De Angélica y el Orco enamorado:
Que yo en mis versos solo escribo y canto 5
La prisión de un obispo consagrado:
Tan justo, tan benévolo y tan quisto
Que debe ser el sucesor de Cristo.

Don Juan Cabezas es Altamirano,
A quien el cielo con amor se inclina 10
Y hace que le confíe el soberano
La mitra episcopal de Fernandina:
Al cual un atrevido luterano
Temerario y osado determina
Prender, de su codicia apasionado; 15
Que nacen muchos males de un pecado.

De este prelado ilustre la paciencia
Con que pasó tan áspero suplicio,
La humildad, sufrimiento y obediencia
Con que se daba a Dios en sacrificio, 20


He de cantar si no es atrevimiento
Subir tan alto con tan bajo acento.

De amor diré las grandes maravillas 25
Que obró en el pecho de este obispo santo;
Pues por sus enemigos de rodillas
Rogaba a Dios con lágrimas y llanto.
Sus trabajos, angustias y mancillas
Serán adorno de mi débil canto: 30
Que tanto es mayor lástima el agravio
Cuanto el paciente principal o sabio.

Las armas cantaré con que la ofensa
Dio al ofensor la pena merecida;
Justo castigo de la mano inmensa 35
A una maldad tan grande y atrevida:
Que el gran Señor que todo lo dispensa
Y a todos con su gloria nos convida,
Si disimula como padre amigo,
Como severo juez nos da el castigo. 40

También diré el valor y valentía
De veinticuatro mílites monteros,
Que con agilidad y bizarría
Mostraron contra Francia sus aceros,
Y desnudos de escudos en un día 45
Dieron la muerte a veintiséis guerreros,
Y un capitán ilustre, grande hombre,
Que Gilberto Girón había por nombre.