Examinarse de rey o más vale fingir que actuar

Ficha bibliográfica

Serie: Teatro 193
ISBN ebook: 9788498975635
ISBN papel: 9788498160888
Páginas: 130
Portada: Hans Holbein: Retrato de Enrique VIII
Editor: Vern G. Williamson
Category:Teatro
Author:Antonio Mira de Amescua
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: España, Siglo XVII

Descripción

Examinarse de rey o más vale fingir que actuar. Antonio Mira de Amescua

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen el Príncipe y el Infante, de labradores, riñendo con dos bastones, y Domingo tras ellos.)

Infante: ¿Contra mi valor porfías?
¿Contra mí te pones?

Príncipe: Sí.
¿Qué méritos hay en ti
para tener mayorías?

Infante: ¿No bastan mis pensamientos?

Príncipe: ¿De eso quieres que me espante?
¿Hay loco que no levante
alcázares en los vientos?

Domingo: Y, ¿hay pendencias que se traben
tan sin ocasión? ¡Por Dios!
Que os descalabréis los dos
de una vez; porque se caben.
¡Contiendas de cada día,
caiga quien cayere aquí!
Que para reñir a sí
se lo reñirá mi tía.
El uno «os haré cetrina»,
el otro «os haré pedazos»,
y no llegáis a los brazos
ni oléis a la trementina.

(Sale Albano.)

Albano: ¿Fin vuestra guerra no tiene
porque castigo no os doy?
Tened paz y amistad hoy
que el rey de Nápoles viene
a estos hermosos jardines
de Caserta.

Príncipe: ¿Qué me importa?
Ni me admira ni reporta
su venida.

Infante: No imagines,
padre, que aunque soy villano
de los campos de esa aldea
que yo le admita ni vea.

Albano: Besarle tenéis la mano.

(Salen el Rey, el Marqués y acompañamiento.)

Rey: Ésta es, Marqués, el aldea
que tanto ver deseaba
cuando en Alemania estaba.

Albano: Su majestad, señor, sea
bienvenido.

Rey Amigo, Albano,
huelgo de veros.

Albano Llegad,
hijos, los dos y besad
a Federico la mano.

Infante Suplícote que nos des
la mano, invicto señor,
pues lo merece el honor
de haber estado a tus pies.

Príncipe Aunque no son labradores
dignos de tales trofeos,
merezcan nuestros deseos
gozar de vuestros favores.

Rey (Aparte.) (Uno de éstos que a mis pies
están, es Carlos, mi hijo.
Venzo de espacio el regocijo.
No quiero saber cuál es.
Venga este gusto penado.)
Levantad y guárdeos Dios.
(Aparte.) (¿Cuál será de aquestos dos?
Mi pecho está alborozado.)
Marqués, escúchame aparte.