Fragmentos de la Biblia

Ficha bibliográfica

Serie: Religión 23
ISBN ebook: 9788498977912
ISBN papel: 9788498167740
Páginas: 204
Traductor: Fray Luis de León
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Descripción

Esta traducción de Fragmentos de la Biblia por fray Luis de León es célebre por sus altos vuelos poéticos. Cuando se difundió su traducción del Cantar de los cantares a partir del hebreo, fray Luis de León fue acusado de infringir la prohibición del Concilio de Trento, que estableció como oficial la versión latina de san Jerónimo. Procesado por la Inquisición, estuvo encarcelado entre 1572 y 1577 solo por haber traducido unos Fragmentos de la Biblia, al final fue declarado inocente y pudo volver a sus clases.

 

Fragmento de la obra

Libro de Job

Capítulo I

En la región de Hus, en la primera
edad, fue un hombre justo, Job llamado,
ejemplo de virtud, simple y entera;
Temeroso de Dios y del pecado
enemigo mortal, y juntamente
de bienes y riquezas abastado;
Clarísimo entre todos los de Oriente.
Hijos e hijas bellas Job tenía,
y de servicio innumerable gente.
Los anchos campos fértiles rompía
con toros más de mil; tres mil camellos
y siete mil ovejas poseía.
Sus hijos, por su orden, uno de ellos
(el uno cada día) convidaba
en su casa a comer a todos ellos.
Acabada la rueda, madrugaba
el padre de mañana, y con fe pura
por cada uno a Dios ofrenda alzaba.
Porque decía ansí: «Si por ventura
mis hijos allá dentro de su pecho
usaron contra Dios de desmesura».
Aquesta fue de Job la vida y hecho,
mientras los tiempos claros le duraron,
y tuvo el viento próspero y derecho.
Mas fue que un día, entre otros que pasaron,
delante de la Majestad divina
Satanás y los ángeles llegaron.
De Satanás la furia serpentina:
Y díjole el Señor, como le vido
(a cuya voz la tierra y mar se inclina):
—¿De dónde vienes tú? Dice: —He corrido
por la tierra, Señor, y paseado
cuanto es de los mortales poseído.
Y Dios: —Di, ¿por ventura has contemplado
en mi sirviente Job, que en virtud pasa
a todos cuantos moran lo poblado?
—Por la defensa suya y de su casa
te pones tú por muro diamantino;
¿y es mucho si tus leyes no traspasa?
—Sigue —dice—, Señor, otro camino;
toquémosle con mano más pesada,
veréis do llegará su desatino.
—Dispón de su hacienda, reservada
quedando su persona —dijo el Alto
Señor, y la consulta fue acabada.
Teñido de tristeza y de luz falto
el Sol por el oriente se mostraba,
cuando con turbación y sobresalto
A Job le vino un mozo y le contaba:
«Tus bueyes, ¡oh señor!, iban arando,
y el hato de las yeguas junto andaba;
Y súbito su furia demostrando,
sobre nosotros el sabeo viene;
yo solo me escapé por pies volando.»»