Historia de la rebelión y castigo de los moriscos

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Descripción

La Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada (1600), contiene, entre otros documentos clave sobre dicha rebelión, las Capitulaciones de los moriscos, o el Memorial morisco que originó la disputa. Luis del Mármol, su autor, combatió en el norte de África, y conoció de cerca las vicisitudes y conflictos de las relaciones entre el mundo islámico y España.

Edición de referencia: Madrid, Manuel Rivadeneyra, 1852.

 

Fragmento de la obra

Capítulo I. Que trata de la provincia de la Andalucía, que los antiguos llamaron Bética, y cómo el reino de Granada es una parte della
La provincia Bética, tan celebrada de los antiguos escritores en España, es propiamente la que después llamaron Vandalia o Vandalocia, del nombre de una generación de gentes llamados vándalos, que moraron y tuvieron señorío en ella. Éstos eran de nación alemanes y entraron en la Galia, que llaman el día de hoy Francia, con el cónsul Estilicón, dos años antes que Alarico, rey godo, saquease la ciudad de Roma, en el año 412 de nuestra salud, que se contaron 1264 de su fundación por Rómulo; los cuales, acompañados con los borgoñones, alanos y suevos, que también eran alemanes, guerrearon con los francos, pueblos de la provincia de Franconia que ocupaban la Galia; y echándolos della por fuerza de armas, les hicieron dar vuelta a su provincia, y se quedaron ellos en la tierra, robándola a su voluntad. Contentándose, pues, los borgoñones con aquella parte que llamamos Borgoña, los vándalos, alanos y suevos pasaron a la provincia de Aquitania, que es en la de Narbona, y destruyendo y robando todas las comarcas, llegaron a los montes Pirineos; más no pudieron pasar por entonces a España, porque se lo defendió nuestra gente en la aspereza y fragosidad de aquellas montañas. Sucedió en este tiempo que un capitán del Imperio Romano, llamado Gracián, se apoderó tiránicamente de la isla de Bretaña, donde era natural, y durando poco en su tiranía, los mismos soldados del ejército le mataron, y saludaron por emperador a un soldado particular llamado Constantino, el cual pasó luego a la Galia contra los vándalos, alanos y suevos, que estaban apoderados della, y guerreando fuertemente, nunca pudo sujetarlos, y al fin hubo de hacer paz con ellos, aunque con este nombre de paz le burlaron muchas veces. Envió también este emperador a España sus gobernadores, que llamaban jueces, para que rigiesen y gobernasen la tierra en su nombre; los cuales fueron muy bien recibidos en todas las provincias, y solamente dejaron de obedecer los dos nobles caballeros hermanos, naturales de la ciudad de Palencia, llamados Dindino y Veroniano, que siendo ricos y muy emparentados, tomaron la voz de Honorio, legítimo emperador romano, y por conservarle aquel reino resistieron mucho tiempo a su costa el ímpetu de los enemigos, y les defendieron la entrada en España por los Pirineos.