Historia eclesiástica indiana

4.00

Número de serie: Historia 233
ISBN ebook: 9788498978445
ISBN papel: 9788498162608
Número de páginas: 564
Category:
Author:

Etiquetas: , , , , ,

Descripción

La Historia eclesiástica indiana, que es una crónica de la evangelización de México. La casa real impidió su publicación debido a la críticas de Jerónimo de Mendieta a la colonización del Nuevo Mundo y el texto no fue conocido hasta 1870.
Aunque con cierto paternalismo, Mendieta denuncia en este libro el afán desmedido de riqueza que se oculta tras los propósitos cristianos de ciertos conquistadores y traza un panorama idílico en el que las reacciones de los aborígenes ante la llegada de los españoles resulta distante de la realidad.

 

Fragmento de la obra

Cristóbal Colón, de nación genovés, fue el primero que en estos tiempos descubrió la tierra que llamamos Indias, por el mar Océano, hallando la isla Haití, que puso por nombre Española, porque la ganó en el año de 1492 con gente y navíos españoles, a costa de los reyes católicos de España, don Fernando y doña Isabel. El origen y fundamento de esta navegación no fue otro ni se halla más claridad (con haber tan pocos años que pasó) sino que una carabela de nuestra España (no saben si vizcaína, si portuguesa o del Andalucía) navegando por el mar Océano, forzada del viento levante fue a parar a tierra desconocida y no puesta en la carta de marear; y volviendo en muchos más días que fue, llegó a la isla de la Madera, donde el Cristóbal Colón a la sazón residía. Dicen que la carabela no llevaba más del piloto y otros tres o cuatro marineros, habiendo fallecido todos los demás; y estos pocos, como fuesen enfermos de hambre y otros trabajos que pasaron, en breve murieron en el puerto. Era Colón marinero y maestro de hacer cartas de marear. Tuvo dicha que aquel piloto (cuyo nombre no se sabe) muriese en su casa; de suerte que quedando en su poder las escrituras de la carabela, y la relación de aquel luengo viaje, se le alzaron los pensamientos a querer buscar nuevo mundo. Mas como fuese pobre, y para tal empresa tuviese necesidad de muchos dineros y de favor de rey o gran príncipe que pudiese sustentar lo que él descubriese, anduvo de uno en otro, solicitando primero los reyes de Inglaterra y Portugal, y después los duques de Medinasidonia y Medinaceli, por ser el uno señor de San Lúcar de Barrameda, y el otro del Puerto de Santa María, donde había buen aparejo para darle navíos, según el curso de aquella derrota. Teníanlo todos por burlador, y el negocio que trataba por sueño, viéndolo pobre y solo, y sin más crédito que el de un fraile francisco del monasterio de la Rábida, en la provincia de Andalucía, el cual lo esforzó mucho en esta su demanda, y fue parte para que no desmayase en ella, certificándolo de su buena ventura, si tuviese perseverancia.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Solo los usuarios registrados que hayan comprado este producto pueden hacer una valoración.