Historia general de las Indias

3.00

Número de serie: Historia 207
ISBN ebook: 9788498168990
ISBN papel: 9788496290136
Páginas: 398
Portada: Edición anotada por el Inca Garcilaso
Prólogo de: Jorge Gurría Lacroix
Edición anotada: Jorge Gurría Lacroix
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Descripción

Aunque Francisco López de Gómara nunca estuvo en América, la Historia general de las Indias y conquista de México (1552), fue muy difundida en su época. Los hechos le fueron contados por el propio Cortés y otros expedicionarios. La Historia general de las Indias es una auténtica sucesión pormenorizada de aquellos acontecimientos, una crónica ordenada y bien insertada en la historia, escrita con estilo elegante, y llena de citas de los clásicos; una exaltación épica de Hernán Cortés, al estilo de Plutarco. Respecto a los indígenas, su punto de vista fue el oficial, opuesto al de fray Bartolomé de las Casas.
La presente edición incluye un prólogo de Jorge Gurría Lacroix.

 

Fragmento de la obra

Opinión y tema fue de muchos y grandes filósofos, hombres en su tiempo tenidos por muy sabios, que había muchos mundos. Leucipo, Demócrito, Epicuro, Anaximandro y los otros, porfiados en que todas las cosas se engendran y crían del tamo y átomos, que son unos pedacitos de nada como los que vemos al rayo del Sol, dijeron que había muchos mundos; y que así como de solas veinte y tantas letras se componen infinitos libros, así, ni más ni menos, de aquellos pocos y chicos átomos y menudencias se hacen muchos y diversos mundos. Esto afirmaban, creyendo que todo era infinito. Y así a Metrodoro le parecía cosa fea y desproporcionada no haber en este infinito más de un solo mundo, como sería si en una muy gran viña no hubiese sino una cepa, o en una gran pieza una sola espiga. Orfeo tuvo que cada estrella era un mundo, a lo que Galeno escribe de historia filosófica. Y lo mismo dijeron Heráclides y otros pitagóricos, según refiere Teodorito, De materia y mundo. Seleuco, filósofo, según escribe Plutarco, no se contentó con decir que había infinitos mundos, sino que también dijo ser el mundo infinible, como quien dijese que no puede tener cabo donde fenezca su fin. Creo que de aquí le tomó ansia al gran Alejandro de conquistar el universo; pues claramente, a lo que Plutarco cuenta, lloró oyendo un día disputar esta cuestión a Anaxarco. El cual, preguntada la causa de lágrimas tan fuera de tiempo, respondió que lloraba con justa y gran razón, pues habiendo tantos mundos como Anaxarco decía, no era él aún señor de ninguno. Y así, después, cuando emprendió la conquista de este nuestro mundo, imaginaba otros muchos y pretendía señorearlos todos. Mas atajóle la muerte los pasos antes que pudiese sujetar medio. También dice Plinio: «Creer que hay infinitos mundos procedió de querer medir el mundo a pies»; lo cual tiene por atrevimiento, aunque dice llevar tan sutil y buena cuenta que sería vergüenza no creerlo. De la opinión de estos filósofos salió el refrán que cuando uno se halla nuevo en alguna cosa dice que le parece estar en otro mundo.

Edición de referencia: Biblioteca Ayacucho, 1978.