La Araucana II

3.00

Número de serie: Poesía 48
ISBN ebook: 9788498970777
ISBN papel: 9788498167276
Número de páginas: 276
Categories:,
Author:

Etiquetas: , , , ,

Descripción

La experiencia americana de Alonso de Ercilla le inspiró su poema épico La Araucana, escrito en octavas reales y dividido en tres partes (1569, 1578 y 1589). Es uno de los libros salvados en el capítulo VI del Quijote y el primer texto poético europeo en el que América es un tema literario. Ercilla relata las cruentas luchas sostenidas en Chile entre araucanos y españoles, y describe el lugar y las costumbres de los indígenas. La narración impresiona por la precisa descripción de paisajes y batallas, y los certeros retratos de los jefes araucanos. Se intercalan digresiones, según un procedimiento habitual en la lírica culta: relato de las batallas de Lepanto y San Quintín, descripción de ciudades famosas, la leyenda de Dido o una justificación política de las pretensiones de Felipe II a la corona portuguesa. Aunque Ercilla afirma ser testigo de las escenas que cuenta, el relato histórico muestra con frecuencia la influencia de las lecturas épicas del autor, con formación literaria. La obra tiene varios protagonistas, Lautaro y Caupolicán entre los indígenas araucanos, y Pedro de Valdivia, García Hurtado de Mendoza, Pedro de Villagra o el propio Ercilla por el lado español. Sin embargo, se da más relieve individual y heroico a los primeros, y se destacan sus virtudes por encima de sus adversarios.

 

Fragmento de la obra

Canto XVI
En este canto se acaba la tormenta. Contiénese la entrada de los españoles en el Puerto de la Concepción e isla de Talcaguano; el consejo general que los indios en el valle de Ongolmo tuvieron; la diferencia que entre Peteguelén y Tucapel hubo. Asimismo el acuerdo que sobre ella se tomó

Salga mi trabajada voz y rompa
el són confuso y mísero lamento
con eficacia y fuerza que interrompa
el celeste y terrestre movimiento.
La fama con sonora y clara trompa,
dando más furia a mi cansado aliento
derrame en todo el orbe de la tierra
las armas, el furor y nueva guerra.
Dadme, ¡oh sacro Señor!, favor, que creo
que es lo que más aquí puede ayudarme,
pues en tan grande peligro ya no veo
sino vuestra fortuna en que salvarme.
Mirad dónde me ha puesto el buen deseo,
favoreced mi voz con escucharme,
que luego el bravo mar, viéndoos atento,
aplacará su furia y movimiento.
Y a vuestra nave el rostro revolviendo,
la socorred en este grande aprieto,
que, si decirse es lícito, yo entiendo
que a vuestra voluntad todo es sujeto;
aunque el soberbio mar, contraveniendo
de los hados el áspero decreto,
arrancando las peñas de su suelo
mezcle sus altas olas con el cielo.
Espero que la rota nave mía
ha de arribar al puerto deseado,
a pesar de los hados y porfía
del contrapuesto mar y viento airado
que procuran así impedir la vía,
y diferir el término llegado
en que la antigua causa tan reñida
por vuestra parte había de ser vencida.
Los cuatro poderosos elementos
contra la flaca nave conjurados,
traspasando sus términos y asientos,
iban del todo ya desordenados:
indómitos, airados y violentos,
removidos, revueltos y mezclados
en su antigua discordia y fuerza entera,
como en el caos y confusión primera.

Valoraciones

No hay valoraciones aún.

Solo los usuarios registrados que hayan comprado este producto pueden hacer una valoración.

También te recomendamos…