La carta de Colón anunciando el descubrimiento

1.00

Book Information

Serie:Historia 113
ISBN ebook:9788498976458
ISBN papel:9788496290112
Páginas:18
Portada:Cristóbal Colón embarcándose en su barco
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Descripción

La carta de Colón anunciando el descubrimiento da testimonio de su llegada al nuevo mundo. El viaje de Cristóbal Colón no fue difícil, aunque hubo varios motines entre la tripulación. El 12 de octubre de 1492 el vigía Rodrigo Sánchez de Triana, divisó tierra. La expedición atracó en la isla de Guanahaní (actual Watling en las Bahamas), que Colón bautizó como San Salvador. Después llegaron a Cuba a la que confundieron en un principio con las tierras del Gran Khán. A su llegada a España fue recibido con honores y exhibió las riquezas que traía. Afirmó haber alcanzado China y varias islas de la costa oriental de Asia, ignoraba que había llegado a un nuevo continente.

 

Fragmento de la obra

1. Señor, porque sé que habréis placer de la gran victoria que Nuestro Señor me ha dado en mi viaje, vos escribo ésta, por la cual sabréis como en treinta y tres días pasé de las islas de Canaria a las Indias con la armada que los ilustrísimos rey y reina nuestros señores me dieron, donde yo hallé muy muchas islas pobladas con gente sin número; y de ellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y bandera real extendida, y no me fue contradicho.
2. A la primera que yo hallé puse nombre San Salvador [isla Watling] a comemoración de Su Alta Majestad, el cual maravillosamente todo esto ha dado; los Indios la llaman Guanahaní; a la segunda puse nombre la isla de Santa María de Concepción [Cayo Rum]; a la tercera Fernandina [Isla Long]; a la cuarta la Isabela [Isla Crooked]; a la quinta la isla Juana [Cuba], y así a cada una nombre nuevo.
3. Cuando yo llegué a la Juana, seguí yo la costa de ella al poniente, y la hallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la provincia de Catayo. Y como no hallé así villas y lugares en la costa de la mar, salvo pequeñas poblaciones, con la gente de las cuales no podía haber habla, porque luego huían todos, andaba yo adelante por el dicho camino, pensando de no errar grandes ciudades o villas; y, al cabo de muchas leguas, visto que no había innovación, y que la costa me llevaba al setentrión, de adonde mi voluntad era contraria, porque el invierno era ya encarnado, y yo tenía propósito de hacer de él al austro, y también el viento me dio adelante, determiné de no aguardar otro tiempo, y volví atrás hasta un señalado puerto, de adonde envié dos hombres por la tierra, para saber si había rey o grandes ciudades. Anduvieron tres jornadas, y hallaron infinitas poblaciones pequeñas y gente sin número, mas no cosa de regimiento; por lo cual se volvieron.