La casa de Bernarda Alba

4.00

Book Information

Serie:Teatro 148
ISBN ebook:9788499539171
ISBN papel:9788490070154
Páginas:96
Categories:, ,
Author:

Categoría: Etiquetas: ,

Descripción

Escrita en prosa por García Lorca, La casa de Bernarda Alba se adentra en la vida de una rica familia de clase alta en la que acaba de morir el padre, segundo marido de Bernarda Alba. Ejerciendo de cabeza de familia, Bernarda intentará preservar a sus cinco hijas (una de ellas del primer marido) de la gente del pueblo, y especialmente de los hombres, ya que los considera indignos de ellas. Al aparecer en el pueblo Pepe el Romano, de una localidad vecina, se generará la expectativa de amoríos entre las tres hermanas. Luego, en un episodio de celos, una de ellas, Martirio, delata las relaciones de su hermana Adela con el mozo. Bernarda lo ahuyentará con un disparo de escopeta y hará creer a su hija Adela que lo ha matado. Adela se suicidará por ello. Bernarda, dominada por el temor al «qué dirán», solo se preocupará de que la versión oficial ponga de relieve que su hija murió virgen.

Federico García Lorca (Fuente Vaqueros, 1898-¿?, 1936, España) fue poeta y, junto con Valle-Inclán, uno de los dramaturgos españoles más destacados del siglo XX. Como muchos otros miembros de la generación del 27, Lorca estudió en Madrid, donde conoció al pintor Salvador Dalí y al cineasta Luis Buñuel. Asimismo, dirigió el grupo de teatro universitario La Barraca que llevó el teatro clásico español a zonas remotas de la península y se enmarcaba en las Misiones Pedagógicas, un proyecto educativo del gobierno de la Segunda República. A los treinta y ocho años, durante la Guerra Civil española, fue fusilado por el bando golpista del general Franco. Entre su obra, cabe destacar los poemarios Poema del cante jondo, Romancero gitano y Poeta en Nueva York; y las obras teatrales Mariana Pineda, Bodas de sangre, Yerma, Doña Rosita la soltera o La casa de Bernarda Alba.

 

Fragmento de la obra

Acto primero

Habitación blanquísima del interior de la casa de Bernarda. Muros gruesos. Puertas en arco con cortinas de yute rematadas con madroños y volantes. Sillas de anea. Cuadros con paisajes inverosímiles de ninfas o reyes de leyenda. Es verano. Un gran silencio umbroso se extiende por la escena. Al levantarse el telón está la escena sola. Se oyen doblar las campanas.

(Sale la Criada.)

Criada Ya tengo el doble de esas campanas metido entre las sienes.

La Poncia (Sale comiendo chorizo y pan.) Llevan ya más de dos horas de gori-gori. Han venido curas de todos los pueblos. La iglesia está hermosa. En el primer responso se desmayó la Magdalena.

Criada Es la que se queda más sola.

La Poncia Era la única que quería al padre. ¡Ay! ¡Gracias a Dios que estamos solas un poquito! Yo he venido a comer.

Criada ¡Si te viera Bernarda…!

La Poncia ¡Quisiera que ahora, que no come ella, que todas nos muriéramos de hambre! ¡Mandona! ¡Dominanta! ¡Pero se fastidia! Le he abierto la orza de chorizos.

Criada (Con tristeza, ansiosa.) ¿Por qué no me das para mi niña, Poncia?

La Poncia Entra y llévate también un puñado de garbanzos. ¡Hoy no se dará cuenta!

Voz (Dentro.) ¡Bernarda!

La Poncia La vieja. ¿Está bien cerrada?

Criada Con dos vueltas de llave.

La Poncia Pero debes poner también la tranca. Tiene unos dedos como cinco ganzúas.

Voz ¡Bernarda!

La Poncia (A voces.) ¡Ya viene! (A la Criada.) Limpia bien todo. Si Bernarda no ve relucientes las cosas me arrancará los pocos pelos que me quedan.

Criada ¡Qué mujer!

La Poncia Tirana de todos los que la rodean. Es capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara. ¡Limpia, limpia ese vidriado!

Criada Sangre en las manos tengo de fregarlo todo.

La Poncia Ella, la más aseada; ella, la más decente; ella, la más alta. Buen descanso ganó su pobre marido.