La dictadura perpetua

Ficha bibliográfica

Serie:Historia 519
ISBN ebook:9788499539454
ISBN papel:9788498973471
Páginas:34
Portada:Altar y monumento a la diosa Pax
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Descripción

En octubre de 1874, mediante diligencia personal de Eloy Alfaro, Juan Montalvo publicó su libelo La dictadura perpetua, que no llegó a Ecuador hasta mayo de 1875.  La dictadura perpetua es un retrato del poder ejercido en sus extremos. Construido, a través del análisis del carácter y la psicología de un dictador. El libro inspiró a un grupo de jóvenes liberales a ejecutar a Gabriel García Moreno, entonces presidente del Ecuador, el 6 de agosto de 1875.

 

Fragmento de la obra

LA DICTADURA PERPETUA

(Error del Star and Herald)

A los señores redactores del Star and Herald
SEÑORES redactores:
Entre los títulos con que en su estimable periódico se recomienda al pueblo ecuatoriano la reelección de García Moreno, se les pasó por alto el rasgo que más ilustra el carácter de su héroe y los hechos que más simpático le vuelven a ojos americanos; digo las públicas y reiteradas tentativas por vender su patria a las monarquías europeas, sin contar con la guerra que fue a buscar al Perú y llevó al Ecuador en la memorable expedición del general Castilla, que en paz descanse. Esta hazaña no le recomienda, al fin y al cabo, sino a los ecuatorianos; mas lo que son sus nobles ofertas al emperador de los franceses; sus puras intenciones en sus tratos con Pinzón y Mazarredo, le vuelven acreedor al aprecio universal y digno de reinar perpetuamente. Si se tratara de Almonte, Lavastida y Santana, de seguro que ustedes hablarían como buenos hijos de América; pero en ese ente fatídico que se llama García Moreno, va la fortuna hasta el punto de convenir a un traidor en patriota benemérito, un azote en instrumento saludable, un satanás en un dios. Si los milagros de esa santa prostituta son tan grandes ¿cómo no ha de tener quien los admire? La ciega, torpe y bestial fortuna tiene hijos, y los diviniza; tiene sectarios, y la adoran. ¿O es que ustedes, campeones de la independencia y la libertad, aplauden asimismo las obras de Almonte, Lavastida y Santana, y les tienen por necesarios para el orden y la bienandanza de Méjico y Santo Domingo? Los franceses bendicen a Lafayette y maldicen a Bazaine; los españoles bendicen a las víctimas del 2 de mayo y maldicen a Godoy; los cubanos bendicen a Céspedes y ahorcan en los árboles del campo de la libertad a los traidores a la patria. Los ecuatorianos no bendicen a García Moreno, sabedlo, escritores sabios, periodistas de conciencia que lleváis sobre los hombros la máquina de Gutenberg, y que ojalá llevaseis dentro del pecho el alma de Washington y Bolívar. Galalón y el conde don Julián, clavados a una picota inmortal, son los eternos representantes de la infamia y nosotros hemos de erigir estatuas a un García Moreno en este nuevo mundo que se gallardea en su gloriosa autonomía? Si ustedes intentaren traer a la duda las acciones de ese don Julián falsificado, llegaron tarde a la disputa; son cosas bien averiguadas, constan en públicos documentos nunca desmentidos. Si por el contrario piensan que nadie merece más de su patria que el que la vende una y mil veces, y que aun los periódicos de la libre y liberal Colombia deben conspirar a la perpetuidad de ese tiranuelo, nada tengo que decir: piense cada uno como quiera, y Dios nos ayude a todos.

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