La elección de los alcaldes de Daganzo

Ficha bibliográfica

Serie: Teatro 117
ISBN ebook: 9788499532028
ISBN papel: 9788496428515
Páginas: 28
Portada: Juan de Jáuregui y Aguilar: Retrato de Miguel de Cervantes
Category:Teatro
Author:Miguel de Cervantes
Categoría: Cultos modernos Etiquetas: España, Siglo XVII

Descripción

En La elección de los alcaldes de Daganzo Miguel de Cervantes muestra cuatro personajes que pretenden ser alcaldes de Daganzo y con este fin hablan de sus méritos propios. El primero sabe cuatro oraciones que recita varias veces a la semana, el segundo dice ser muy diestro con el arco, el tercero afirma saber mucho de vinos, mientras que el último tiene una memoria prodigiosa. La obra es una hilarante sátira de la voluntad de poder y de la magistratura.

 

Fragmento de la obra

La elección de los alcaldes de Daganzo

Salen el Bachiller Pesuña; Pedro Estornudo, escribano; Panduro, regidor, y Alonso Algarroba, regidor

Panduro: Rellánense; que todo saldrá a cuajo, si es que lo quiere el cielo benditísimo.

Algarroba: Mas echémoslo a doce, y no se venda.

Panduro: Paz, que no será mucho que salgamos bien del negocio, si lo quiere el cielo.

Algarroba: Que quiera, o que no quiera, es lo que importa…

Panduro: ¡Algarroba, la luenga se os deslicia! Habrad acomedido y de buen rejo, que no me suenan bien esas palabras: «quiera o no quiera el cielo», por san Junco, que, como presomís de resabido, os arrojáis a trochemoche en todo.

Algarroba: Cristiano viejo soy a todo ruedo, y creo en Dios a pies jontillas.

Bachiller: Bueno; no hay más que desear.

Algarroba: Y si, por suerte, hablé mal, yo confieso que soy ganso, y doy lo dicho por no dicho.

Estornudo: Basta; no quiere Dios, del pecador más malo, sino que viva y se arrepienta.

Algarroba: Digo que vivo y me arrepiento, y que conozco que el cielo puede hacer lo que él quisiere, sin que nadie le pueda ir a la mano, especial cuando llueve.
Panduro De las nubes, cae el agua, no del cielo.

Algarroba: ¡Cuerpo del mundo! Si es que aquí venimos a reprochar los unos a los otros, díganmoslo; que a fe que no le falten reproches a Algarroba a cada paso.

Bachiller: Redeamus ad rem, señor Panduro y señor Algarroba; no se pase el tiempo en niñerías escusadas. ¿Juntámonos aquí para disputas impertinentes? ¡Bravo caso es éste, que siempre que Panduro y Algarroba están juntos, al punto se levantan entre ellos mil borrascas y tormentas de mil contraditorias intenciones!