La monja alférez

1.00

Book Information

Serie:Teatro 306
ISBN ebook:9788498979206
ISBN papel:9788490070161
Páginas:124
Portada:Retrato de Catalina de Erauso
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Descripción

La monja alférez es una de las más bizarras comedias de enredo escritas en el Siglo de Oro. La trama está enmarcada en un pasaje de la vida de Catalina de Erauso. Tras escapar vestida de hombre al Perú, allí se convierte en el alférez Guzmán, y tiene un romance amoroso con doña Ana, a quien también ama su amigo don Diego. Guzmán, en parte por esto último, en parte por defender su honor, hiere y mata a varios hombres en duelos y reyertas, incluido su propio hermano —que la busca para restituirla forzozamente a España y a su sexo—. Condenada a muerte por sus hechos de sangre, los personajes toman distintos partidos ante la sentencia. La comedia gira en torno al tema del honor, pretendiendo el autor mediante su insólito tratamiento del trasvestismo y el homoerotismo, establecer una igualdad entre los sexos demostrada aquí tanto con la pluma como con la espada.
Existen numerosas versiones de esta autobiografía entre ellas las de Pérez de Montalbán y la de Juan Antonio Mateos, ambas publicadas en Linkgua. La historia de la monja alférez es un texto de referencia en los estudios feministas y sobre la condición histórica de la mujer.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Guzmán y Machín de camino, doña Ana e Inés con mantos.)

Ana: No puedo enfrenar el llanto.

Guzmán: No lo hubiera yo emprendido,
mi bien si hubiera entendido
que tú lo sintieras tanto.
Mas ya es hecho; tú, señora,
eres culpada, yo no,
pues que tu amor me ocultó
lo que me descubre ahora.

Ana: El favor más limitado
de una principal mujer,
no basta para prender
la esperanza, y el cuidado.
¿Pude yo, siendo quien soy,
darte señales más claras
de mi amor? ¿Tú estimaras
los favores que te doy,
si te entregase liviana
la posesión de mi pecho?

Guzmán: Ya no hay remedio, ya es hecho,
mas alivie, mi doña Ana,
si mi ausencia te lastima,
el mal que sintiendo estás,
ver que dos leguas no más
dista el Callao de Lima.
Y no dará luz la aurora,
jamás al monte, ni prado
sin que a mí me la haya dado
ese Sol que el alma adora.
Así desmentir podré
la ausencia que te amenaza,
que supuesto que la plaza
yo de soldado asenté,
y en el puerto he de asistir
las noches que estar de posta
no me toque, por la posta
a verte podré venir.

Ana: Con eso no solamente
se alivian mis sentimientos,
mas es para mis tormentos
el medio más conveniente.
Pues si de las ansias mías
la envidiosa diligencia
tuvo indicios, con tu ausencia
desmentimos las espías.
Que ya sabes que el efecto
de poderte ver, y hablar,
solamente ha de durar
lo que durare el secreto.
Y así de nuevo te pido,
que la palabra me des
de no romperlo, aunque estés
ya celoso, ya ofendido.

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