La peregrinación de Bayoán

Ficha bibliográfica

Serie: Narrativa 119
ISBN ebook: 9788490076446
ISBN papel: 9788499534923
Páginas: 250
Portada: G.W. and C. B. Colton: Mapa topográfico de Puerto Rico
Notas de: Eugenio María de Hostos
Category:Narrativa
Author:Eugenio María de Hostos
Categoría: Literatura colonial Etiquetas: Cuba, España, Latinoamérica, Puerto Rico, Siglo XIX

Descripción

La peregrinación de Bayoán empieza con un viaje por el Caribe. Bayoán, el protagonista, marcha de Puerto Rico rumbo a Europa y describe los archipiélagos cercanos a Cuba y su llegada a La Habana. En Cuba Bayoán se enamora de Marién en una suerte de alegoría a la unión de las Antillas españolas. Desde el prólogo Eugenio María de Hostos hace evidente el plan de su obra:

Quería que Bayoán, personificación de la duda activa, se presentara como juez de España colonial en las Antillas, y la condenara; que se presentara como intérprete del deseo de las Antillas en España, y lo expresara con la claridad más transparente.

 

Fragmento de la obra

La peregrinación de Bayoán

A bordo. Octubre 12
¡Otra vez, otra vez!… Oh patria mía, ¡cuántos dolores me cuestas! ¡Apenas sosegado mi corazón, apenas calmadas las agitaciones que la meditación de ese otro mundo me ha causado, y otra vez obligado a abandonarte!
¡Campos, cielo, patria…!
Nunca he sentido las angustias que ahora siento: comprímese mi pecho, retuércese mi corazón, ahógame el vacío. El Luquillo, que siempre se me ha presentado magnífico y azul, está cubierto por nubes de color de muerte, desvanecido en un horizonte oscuro; el campo, que siempre me ha alegrado, me entristece ahora; el cielo ya no me sonríe, el Sol no tiene brillo.
¿Qué desgracias auguráis, Sol, cielo, campos, caprichosa sierra?
¡Y el mar también sombrío! Sus olas me recuerdan el desierto: yo llevo uno conmigo. ¿Por qué me asusta su soledad…?
¡Ah! si pudiera quedarme…!
—Capitán, capitán, ¡quiero quedarme!
La implacable goleta se parece al destino, y no se detendrá.
¡Contemplemos la playa: ella también! Como mi montaña, como mis campos, como todo, huye de mí.
¿Se ha puesto el Sol…? Ha hecho bien: así mis ojos tendrán la misma oscuridad que tiene mi alma.

Octubre 13
¡Alta mar! Ni un punto en el horizonte, ni una cumbre de las montañas de mi patria.
¡Cuánto ha andado la goleta! Si anduviera hoy lo mismo, hoy llegaríamos a Santo Domingo.
¿Qué es esto? ¿Caminamos al norte?
¡Ah! ya me acuerdo: mientras velaba, oí anoche el silbido del viento y el rugido del mar, trueno y estrépito en el cielo, gritos e imprecaciones en el buque.
La tempestad de mi alma me impidió gozar de la del mar.
¡Qué hermoso día!
¿Qué hay en eso de extraño? ¿no han sido siempre de los días más alegres en el cielo los más tristes en mi corazón?

Octubre 15
¡Qué dos días! Oscuridad en el cielo y en mi alma; niebla espesa ante los ojos del cuerpo y del espíritu; silencio dentro y fuera.

Octubre 16
Anoche ganamos lo perdido: navegamos a rumbo, y según el capitán, estamos cerca de tierra.
—Volveremos a verla —se ha dicho mi corazón, y la luz de la alegría ha disipado las nubes: la esperanza me anima: estoy alegre.