La próspera fortuna de don Bernardo Cabrera

Ficha bibliográfica

Serie:Teatro 204
ISBN ebook:9788498975765
ISBN papel:9788498160994
Páginas:140
Portada:Palma de Mallorca. Siglo XVII
Editor:Vern G. Williamson
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Descripción

En La próspera fortuna de don Bernardo Cabrera, Mira de Amescua se inspira en la historia política de España y relata la vida de Bernardo Cabrera (Calatayud, 1289-Zaragoza, 1364). Este noble aragonés participó en la conquista de Mallorca (1343), y comandó la escuadra que derrotó a la flota genovesa y se apoderó del Alguer (1353). Consejero de Pedro III el Ceremonioso, fue acusado de traición y ejecutado tras negar su apoyo a los aliados de éste, Enrique de Trastámara y Carlos el Malo de Navarra, contra Pedro I de Castilla.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen don Bernardo de Cabrera y don Lope de Luna, galanes.)

Lope: Mi inclinación, Bernardo, es generosa;
máquinas grandes emprender desea;
hame cansado ya la vida ociosa
de mi antiguo solar y de mi aldea.
Vengo a la Corte de Aragón famosa
con ánimo, que el Rey servir me vea
en alguna ocasión y fama cobre,
que quien al Rey no sirve, muere pobre.
Hijo segundo soy, aun es mi vida
en extremo notable desdichada;
no escapé de pendencia sin herida;
pretendiendo jamás alcancé nada;
ni jugué sin perder, [¡dichosa vida!] [debió ser] mi fortuna ocasionada;
fue ascendente, y soy tan desdichado
que quiero siempre amar sin ser amado.
Estas desdichas resistir pretendo
en la corte del Rey don Pedro Cuarto,
cuya fama y blasón se va extendiendo
desde el rubio alemán al indio y parto.
Mi natural desdicha iré venciendo
si de este clima en que nací me aparto,
aunque el imaginar me desanima
que no muda fortuna el mudar clima.

Bernardo: Señor don Lope de Luna,
no entendéis que de ese modo
os trate a vos la Fortuna.
Dios es el dueño de todo
que sin Él, no hay causa alguna.
Algunos piensan, y mal,
que el ánima racional
fuerzas de estrellas recibe;
el bruto, sí, porque vive
con el alma y cuerpo igual.
De los trabajos os digo
que Dios los reparte al malo
por prevención de castigo
y por mérito y regalo
los suele dar al amigo.
Y así los vanos temores
que en juegos, fiestas y amores
mostráis de vuestra desdicha,
dicen que tenéis la dicha
guardada en cosas mayores.
De mí os podré asegurar.
Nunca reñí sin herir,
nunca jugué sin ganar,
no pedí sin recibir
y no amé sin alcanzar.

Lope: Esta dicha, y conocerte,
a pretender me convida
fiado en mi buena suerte;
démela Dios en la muerte
ya que me es mudable en vida.

(Salen Lázaro y Roberto, lacayos.)

Lázaro: ¿De dónde sois?

Roberto: De León.

Lázaro: ¿Qué os obliga a que se deje
la patria por Aragón?