La prudencia en la mujer

3.00

Número de serie: Teatro 267
ISBN ebook: 9788499532486
ISBN papel: 9788498165166
Número de páginas: 132
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Descripción

La prudencia en la mujer es un drama histórico de Tirso de Molina. Cuenta las vidas de Fernando IV, el Emplazado, y la reina madre, doña María de Molina quien se enfrentó a las conjuras de los nobles y para salvar la corona de su hijo.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Sala en el Alcázar de Toledo.)

(El infante don Enrique, el infante don Juan, don Diego de Haro.)

Don Enrique: Será la viuda Reina esposa mía,
y dárame Castilla su corona
o España volverá a llorar el día
que al conde don Julián traidor pregona.
¿Con quién puede casar Doña María,
si de valor y hazañas se aficiona,
como conmigo, sin hacerme agravio?
Enrique soy, mi hermano Alfonso el Sabio.

Don Juan: La Reina y la corona pertenece
a don Juan, de don Sancho el Bravo hermano.
Mientras el niño Rey Fernando crece,
yo he de regir el cetro castellano.
Pruebe, si algún traidor se desvanece,
a quitarme la espada de la mano;
que mientras gobernare su cuchilla
solo don Juan gobernará a Castilla.

Don Diego: Está vivo don Diego López de Haro,
que vuestras pretensiones tendrá a raya,
y dando al tierno Rey seguro amparo,
casará con su madre, y cuando vaya
algún traidor contra el derecho claro
que defiendo, señor soy de Vizcaya.
Minas son las entrañas de sus cerros,
que hierro dan con que castigue yerros.

Don Enrique: ¿Qué es esto, Infante? ¿Vos osáis conmigo
oponeros al reino? ¿Y vos, don Diego,
conmigo competís, y sois mi amigo?

Don Juan: Yo de mi parte la justicia alego.

Don Diego: De mi lealtad a España haré testigo.

Don Enrique: A la Reina pretendo.

Don Juan: De su fuego
soy mariposa.

Don Diego: Yo del Sol que miro,
yerba amorosa que a sus rayos giro.

Don Diego: Tío, don Juan, soy vuestro, y de Fernando
el Santo que ganó a Sevilla, hijo.

Don Juan: Yo nieto suyo: Alfonso me está dando
sangre y valor con que reinar colijo.

Don Diego: Primo soy del Rey muerto; pero cuando
no alegue el árbol real con que prolijo
Ailí el cronista mi ascendencia pinta,
alegaré el acero de la cinta.

Don Enrique: Vos, caballero pobre, cuyo
Estado cuatro silvestres son, toscos y rudos,
montes de hierro, para el vil arado,
hidalgos por Adán, como él desnudos.
Adonde en vez de Baco sazonado,
manzanos llenos de groseros nudos dan
mosto insulso, siendo silla rica,
en vez de trono, el árbol de Garnica.
¡Intentáis de la Reina ser consorte,
sabiendo que pretende don Enrique
casar con ella, ennoblecer su corte,
y que por Rey España le publique!

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