La rueda de la fortuna

3.00

Número de serie: Teatro 205
ISBN ebook: 9788498975772
ISBN papel: 9788498161007
Páginas: 156
Edición de: Vern G. Williamson
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Descripción

En La rueda de la fortuna Antonio Mira de Amescua, nos relata la historia del emperador bizantino Mauricio quien en el siglo VI se enfrentó al Imperio Persa y apoyó al joven Cosroes II —nieto del gran Cosroes— para que éste ocupase el trono persa y firmasen un tratado de paz que pusiese término a un conflicto que duró más de veinte años. Tras el tratado Mauricio conservó un buen puñado de territorios en Occidente. Sin embargo, en los Balcanes la situación no fue favorable a sus intereses y esto precipitó su caída y la entronización de Focas. La rueda de la fortuna tiene estos hechos como trasfondo, Mira de Amescua mezcla sucesos políticos y sentimentales en una trama en que la atracción erótica y el rechazo entre persas y bizantinos llega hasta lugares insospechados.

Edición de referencia: Vern G. Williamson.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen en orden los que pudieren, con algunos despojos y banderas y a la postre Filipo.)

Filipo: Invicto César famoso,
cuya mano poderosa
temen la blanca Alemania
y la abrasada Etiopia;
tú, que en los hombros sustentas
el África, Asia Europa,
volando tu nombre eterno
en las águilas de Roma;
tú, que ceñiste la frente
con esa inmortal corona,
al polo del otro mundo
quieres llegar con tus obras;
ya que del ártico helado
hasta la tórrida zona
pagan tributo a tu imperio,
sal a ver nuestras victorias.
Triunfando, señor, venimos
a la gran Constantinopla
de los fieros esclavonios
que de Misia huyendo tornan.
Restaurado queda el reino;
tus empresas prodigiosas
que son espanto del mundo
piden guirnaldas de gloria.
Sube a los muros soberbios
que de estrellas se coronan
porque sus altas almenas
la triforme Luna tocan.
Verás tu ejército ufano
con la gente victoriosa,
que con bárbaros despojos
los gallardos brazos honran.
Verás la región del aire
que la entapizan y adornan
las enemigas banderas
que tus soldados tremolan.
Verás que en cadenas de oro
cuatro mil cautivos lloran
la pérdida desdichada
de su libertad preciosa.
Treinta mil hombres me diste;
treinta y tres mil traigo agora,
que a precio de mil cristianos
solo he comprado esta pompa.
Veinte mil dejo sin almas
y otros con vida tan poca
que está esperando la muerte
a solo que abran las bocas.
Ya la fama bachillera
tocó en el aire la trompa;
va publicando en el mundo
esta jornada famosa.
Temblando están de tu imperio
los Alpes, Nervia, Borgoña,
Galia, Germania, Bretaña,
la Trapobana y Moscovia,
la fiera invencible Escitia,
la Tartaria belicosa,
la inculta y áspera Armenia,
la celebrada Panonia.

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