Los empeños de un engaño

ISBN rústica: 9788498163063

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Descripción

Los empeños de un engaño fue escrita entre 1623 y 1625. Sus referencias a Madrid, permiten destacar el aspecto costumbrista propio de la novela cortesana de los siglos XVI y XVII: galanteos, desafíos, enredos, encuentros imprevistos y alusiones a lugares de la ciudad y a la Corte.​ A diferencia de otros galanes de Juan Ruiz de Alarcón, en Los empeños de un engaño se muestra cómo se miente por amor, en un mundo donde la falsedad son la máscara de un discurso de poder. Destaca también la presencia de Teodora, uno de los personajes femeninos más destacados del universo de Juan Ruiz de Alarcón.​ Esta obra profundiza en la pintura de caracteres para cimentar la crítica social que hace Ruiz de Alarcón. En este caso, lo que podría haber sido un drama de honor con el que podría censurar las conductas sociales, se frustra por la actitud de ciertos personajes. Así, al final de la obra, los villanos sufren un castigo por sus pecados.

 

Fragmento de la obra

Jornada primera

(Salen doña Leonor e Inés.)

Leonor: ¿Quién será este forastero,
que tan falso y recatado
hace con tanto cuidado
de nuestra calle terrero?

Inés: De esta casa el primer suelo
es primer cielo, señora,
de la Luna de Teodora;
y el segundo es cuarto cielo
de tu Sol, cuyo arrebol
da al alba perlas que llore;
y no es posible que adore
la Luna, si ha visto el Sol.

Leonor: ¡Quién supiera la verdad
de sus intentos!

Inés: Leonor,
¿es curiosidad o amor?

Leonor: Agora es curiosidad,
y está en saber su intención
ser amor.

Inés: Dame a entender
cómo puede proceder
de saberla, tu afición.

Leonor: Si tocas de un instrumento
sola una cuerda, verás
que están mudas las demás,
si es disonante su acento;
más si alguna está en distancia
y en consonancia debida,
suena sin tocarla, herida
solo de la consonancia
de aquella que se tocó;
que mostrar el cielo quiso
la virtud, en este aviso,
de la amistad. Así yo
tengo en tal punto templada
mi pasión, que si supiere
que este galán no me quiere,
será muda o será nada;
mas si adora mi favor,
tocado solo del viento
de su consonante acento,
sonará también mi amor.

Inés: Pues si logras este empleo,
de don Juan, ¿qué hemos de hacer?